FARMACIAS DE MADRID (II): Farmacia Deleuze

Vista al exterior. Foto: entredosamores.es

Después de visitar la farmacia más antigua de Madrid, vinculada directamente con la Familia Real, hoy vamos a conocer otra también muy antigua e interesante por varios motivos, ubicada en la calle San Bernardo, 39. Se trata de la Farmacia Deleuze.

Aunque en su fachada aparece el año 1834, lo cierto es que los primeros documentos que hablan de su existencia son de mediados del siglo XVIII, de 1780, donde se ubica lo que primero fue “Botica de San Bernardo”. Entrar en este recinto es como hacer un pequeño viaje al pasado. Curiosamente, al igual que la Farmacia de la Reina Madre, esta botica fue también un lugar donde hombres de ciencia preparaban medicamentos y la clientela los encargaba y adquiría; al mismo tiempo fue un lugar habitual de escritores y centro de tertulias intelectuales y políticas.

La farmacia en 1900. Foto: Caminando por Madrid

Si al exterior, con su escaparate y su fachada de madera, presenta una apariencia sencilla y nada llamativa, la sorpresa es mayúscula cuando accedemos a su interior, ya que podría pasar por un recinto palaciego muy suntuoso y rico en su decoración, si no fuera por la profusión de botes y frascos de porcelana, albarelos y morteros de alabastro para los diversos elementos utilizados en la elaboración de las medicinas.

Mobiliario y decoración. Foto: elconfidencial.com

Destacan las molduras, arcos, hornacinas y volutas de madera doradas con pan de oro, así como las lámparas que iluminan el entorno, y los techos con pinturas. En su conjunto el estilo historicista es claramente predominante. De hecho se aprecian claras reminiscencias árabes y neogóticas.

La rebotica. Foto: guiarepsol.com

Otras joyas que encontramos en esta botica son los botes con los nombres de los ingredientes en su interior.

Botamen antiguo. Foto: guiarepsol.com

También se guardan tarros y botamen de cerámica de gran belleza procedentes de la fábrica del Buen Retiro.

Botamen de cerámica. Foto: guiarepsol.com

De igual forma, se conservan un busto de Galeno (médico griego que ejerció un indudable influencia en la medicina europea durante más de 1000 años), así como un jarrón de color azul cobalto con la imagen de Hipócrates, padre de la Medicina, considerada como una pieza única.

Busto de Galeno e Hipócrates. Foto propia

La farmacia desde sus orígenes hasta la actualidad ha pasado por diversos dueños, y cada uno de ellos ha dejado su sello personal. El primer farmacéutico conocido es Baltasar Riego, que era pintor además de farmacéutico. En 1861, nos encontramos con Juan Chicote, uno de los boticarios más célebres que ocupó esta botica  hasta 1881. Él fue quien, además de realizar sus labores como boticario, se encargó de organizar tertulias en la rebotica donde se congregaron médicos como Méndez Álvaro y Federico Rubio. Allí se comentaban los últimos descubrimientos, especialmente los referentes a la medicina o a la química. Pero también se celebraban tertulias políticas en los que acudieron Emilio Castelar, Cristino Martos o Francisco Pi y Margall y también farmacéuticos, teólogos y artistas.

En esta botica, con Chicote al frente, se dispensaron recetas homeopáticas aunque muchos médicos que aquí acudían eran contrarios o no compartían la doctrina homeopática.

Vista de la botica. Foto propia

Más tarde la farmacia pasó a ser propiedad de Manuel Benedicto Parisio, famoso por la elaboración de la Solución Benedicto que se aplicaba en la limpieza pulmonar. Falleció en 1928 y la farmacia pasó a Salvador Serra, profesor químico del Laboratorio Municipal de Madrid, que la adquirió al casarse con la hija de Manuel Benedicto.

Hornacinas de madera dorada. Foto: guiarepsol.com

Finalmente, en 1947, entra en la historia de esta farmacia la familia Deleuze, en concreto Alberto Deleuze Beatriz Isasi. En los años 80, ante la necesidad de restaurar el inmueble en cuyos bajos se encuentra, el interior de este comercio se derribó por completo. Sin embargo, sus propietarios tuvieron el gran acierto de retirar y guardar durante las obras el mobiliario y cada detalle decorativo. Una vez acabadas, cada elemento anteriormente retirado volvió a lucir en el sitio exacto que venía ocupando durante dos centurias. Desde 1997 regenta la farmacia y prosigue la labor del conservación, la farmacéutica Isabel García.

Se conservan muchos botes con el nombre del doctor Benedicto y del doctor Chicote donde guardaban las sustancias que se fabricaban en la rebotica de la farmacia.

Botes antiguos. Foto: el confidencial.com

La conservación de gran parte de sus elementos interiores y la restauración de su fachada exterior siguiendo su diseño original, hace que esta farmacia sea una de las más bellas e interesantes de Madrid.

Armarios-hornacina (detalle). Foto propia

En la actualidad, esta botica vive del barrio, con mucho movimiento y conservan clientes de toda la vida. También se asoman turistas, visitando los lugares centenarios de nuestra ciudad. Tanto unos como otros disfrutan, siempre que entrar, de esta farmacia emblemática de Madrid.


Bibliografía

  • IBÁÑEZ, Enrique y FERNÁNDEZ, Gumersindo., Comercios históricos de Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, 2017 (en especial pp. 221-226).
  • MEDIALDEA VEIGA, Sara., 500 Ideas para descubrir Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, 2015 (en especial p. 199).
  • OSORIO GARCÍA DE OTEYZA, Carlos y BENITEZ ÁLVEZ, Álvaro., Tiendas de Madrid. 2ª ed., Madrid, Ediciones La Librería, 2010 (en especial p. 249).