FARMACIAS DE MADRID: Farmacia de la Reina Madre

FARMACIA DE LA REINA MADRE

Una vez realizado un interesante recorrido por distintos palacios de Madrid, algunos muy desconocidos, vamos hoy a dirigir nuestras miradas hacia varios comercios históricos de nuestra ciudad que aún perviven. En esta ocasión vamos a visitar un recinto farmacéutico, una antigua botica, situada en la calle Mayor 59. Estamos en la Farmacia de la Reina Madre.

Si hay una farmacia emblemática de Madrid esa es la de la Reina Madre de la calle Mayor. Situada entre la Plaza de la Villa y el Mercado de San Miguel, este comercio puede presumir de ser no sólo el más antiguo de Madrid, sino también la tienda más longeva de la Villa y Corte.

La farmacia en el plano de Texeira (1656)

Sus orígenes se remontan al siglo XVI. La tradición señala que un alquimista veneciano al servicio del rey Felipe II instaló una botica en la calle Sacramento. Parece que la farmacia abrió sus puerta el 15 de mayo de 1578, pero el inmueble que ocupaba tuvo que ser demolido para facilitar el paso de las procesiones del Santísimo. En cualquier caso a comienzos del siglo XIX ya se encontraba en el lugar aproximado que hoy ocupa, en el tramo de la calle Mayor (antaño llamado calle de las Platerías), frente a la demolida iglesia de San Salvador.

Se llama Reina Madre porque estaba dedicada a la reina Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V. Este primer Borbón permitió usar el escudo real, tanto para los botes como en el mostrador de la farmacia. Además de servir a la Casa Real, se vendieron aquí las primeras quinas llegadas de América junto con principios activos, drogas y productos sorprendentes como la piedra imán o magnetita y el extracto de momia egipcia, que se usaba para la gangrena. Además, durante el siglo XIX, sirvió de escenario de reuniones de políticos, literatos, farmacéuticos y gente de cultura.

Felipe V e Isabel de Farnesio. Fuente: ABC.es

Algunos estudiosos anotan el dato curioso que durante esa misma centuria la botica destacó por la venta de aguas minerales embotelladas procedentes de balnearios termales, no necesariamente para beber, sino también para friegas u otros usos tópicos. También se vendía agua destilada en “botijones”, y el colutorio bucal antiséptico llamado “Eau de Suez”.

Mucho más importante que el agua, la farmacia dispensó la vacuna contra la viruela. Esta enfermedad era la única vacunable hasta 1879. Fue la primera disponible y, en el pasado, permitió limitar el alcance de la mortal enfermedad con tal éxito que, desde 1980, la Organización Mundial de la Salud la consideró completamente erradicada en humanos.

Otro dato destacado es la conservación en ella de documentos y objetos de gran valor, entre los que destacan libros antiguos y alrededor de 1.600 recetas, una de ellas a nombre de Miguel de Cervantes, así como todas las facturas del infante don Luis de Borbón y de otros personajes célebres, lo que ha permitido reconstruir, en muchos casos, historiales médicos.

Fachada del edificio. Foto: flickr.com

En la actualidad, la farmacia de la Reina goza de una ubicación privilegiada. Desde el 1 de octubre de 1914 ocupa la planta baja del edificio construido por el arquitecto Jesús Carrasco-Muñoz y Encina, siendo un claro ejemplo de arquitectura modernista de Madrid. Carrasco crea un modernismo muy personal, ninguno de sus diseños se parece a otro. En este caso, nos encontramos con un edificio algo estrecho, de poca fachada, cuyo protagonismo recae  totalmente en los miradores que parecen llenarlo todo, dos de fundición y uno central de fábrica, que componen un exterior muy abierto.

Fachada del edificio (detalle). Foto: Wikipedia

El modernismo de toda esta obra reside, además de en el cuidado diseño de hierros, molduras y detalles decorativos, en su aspecto renovador y, principalmente, en el hecho de que no puede adscribirse a ningún estilo histórico concreto, debido a su evidente vinculación con algunas corrientes internacionales del art nouveau.

Si accedemos al interior, vemos que cuenta con un despacho al público que está presidido por un mostrador de caoba labrada con relieves en los que se representan pequeñas cabezas de  ángeles y una serie de dibujos geométricos y vegetales que enmarcan una inscripción donde destaca el nombre “Reina Madre”.

Detalle del mostrador. Foto: guiarepsol.com

En los laterales se aprecian dos paneles de azulejos realizados por el ceramista Juan Ruiz de Luna, en los que aparece una fecha. La de 1578 hace referencia al año en que fue fundada la farmacia, mientras que 1914 es la fecha en la que se trasladó desde la calle Sacramento hasta la calle Mayor.

Panel de azulejos. Foto: Contando los sesenta

En cuanto al botamen, se conserva una colección de más de 300 tarros hechos en porcelana y cristal del siglo XVI, y numerosos albareros y pildoreros de cerámica azul y blanca talaverana del siglo XVIII y otros del Buen Retiro y de La Granja. También conserva un bote del siglo XVI con el escudo de los Reyes Católicos.

Botes de cerámica. Foto: guiarepsol.com

De igual forma, aún se conservan pequeños cajones de madera donde se guardaba la medicación de cada cliente hasta que venían a recogerla.

Detalle de las cajoneras. Foto: guiarepsol.com

En otro espacio, situado en el sótano que hoy se utiliza como almacén, encontramos grandes reliquias como antiguas básculas para pesar a los bebés, una caja registradora de 1900, además de recetas de fórmulas magistrales así como de las sustancias de opiáceos o fórmulas de pomadas y ungüentos.

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Antigua caja registradora. Foto: cotilleando.com

Otro lugar interesante dentro de esta botica, es la existencia de un pasadizo subterráneo que conectaba la farmacia con el palacio Real, pero no hay datos o documentación verosímil que confirme esta afirmación. En la actualidad, este túnel está tapiado pero se puede ver el inicio del pasadizo. Asimismo se conserva parte de la antigua muralla de Madrid, en la que se puede contemplar la forma de un arco, que hoy roza con el suelo del sótano.

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Pasadizo (detalle). Foto: cotilleando.com

Hasta hace pocos años, la familia Cid, en concreto, Mercedes Ramos Cid, regentaba esta botica que aloja este museo tan interesante y tan desconocido de Madrid. Hoy su nuevo titular es José Daniel Jiménez, quien tiene en mente una reforma en la que se respetará todo el legado histórico de la botica.

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La farmacia en 1898. Foto: gattusmadrid (blog)

Bibliografía

  • IBÁÑEZ, Enrique y FERNÁNDEZ, Gumersindo., Comercios históricos de Madrid.  Madrid, Ediciones La Librería, 2017 (en especial, pp. 215-220).
  • ROCHA ARANDA, Óscar da y TORRES NEIRA, Susana de., Arquitectura madrileña. Del Eclecticismo a la Modernidad. Jesús Carrasco-Muñoz (1869-1957). Madrid, Ediciones La Librería, 2002.
  • ROCHA ARANDA, Óscar da y MUÑOZ FAJARDO, Ricardo., Madrid modernista: guía de arquitectura. Madrid, 2ª edición revisada, Editorial Tebar, S.L., 2007.

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