PALACIOS DE MADRID (XI): Palacio del marqués de Cerralbo (y II)

Salón de Baile. Foto: Madrid en foto

Continuamos nuestra visita al Palacio del marqués de Cerralbo. Una vez conocidas las estancias dispuestas en el piso Entresuelo, vamos ahora a visitar el piso noble o Principal de este recinto palaciego.

El piso Principal del palacio era el destinado al protocolo y exhibición de la familia, el cual se encuentra decorado de forma mucho más suntuosa y artística, reflejo de la situación económica y social de sus propietarios. En realidad, todo ello es el resultado de la mentalidad decimonónica que imperaba en estos momentos, donde primaba sobre todo la apariencia, reservando los mejores espacios y estancias a los invitados que venían a palacio. De hecho, se abría para recepciones, fiestas y bailes.

Cuaderno de Salas en español - Museo Cerralbo_Página_18

En general, presentan una disposición bastante similar a las del piso Entresuelo, con toda una variedad de salones y habitaciones unas a continuación de las otras, a las que se unen tres amplias galerías alrededor de un patio interior, de forma que todas ellas forman un espacio común con variedad de comunicaciones, muy apto para reunir a un número destacado de invitados y, al mismo tiempo, disponer de forma ordenada y armónica las colecciones artísticas.

Dentro de este piso hemos visitado las siguientes estancias: Sala árabe, Salón estufa, Sala de las columnitas, Salón vestuario, Comedor de gala, Salón de billar, Salón chaflán, Despacho, Biblioteca, Salón de baile.

El término gabinete oriental o Sala árabe dan nombre a una estancia muy puesta de moda en toda Europa en el siglo XIX, asociada al consumo de tabaco y, por ello, de uso principalmente masculino. Sus paredes forradas de kilims, y suelos y muebles tapizados de alfombras, lo que quería es evocar las jaimas de los nómadas del desierto. En ellas también podemos contemplar la presencia de curiosidades y objetos de colección, en especial armas y armaduras, así como objetos musicales y restos de especímenes raros como el apéndice de un pez sierra.

Sala árabe. Foto: minube.com

El Salón Estufa aunque, en un principio, se pudo concebir como un invernadero, un espacio muy del gusto de la segunda mitad del siglo XIX, siguiendo el modelo de pabellón o estufa fría de hierro y cristal, con idea de proteger plantas exóticas y de interior, sin embargo, el marqués decidió abandonar esa funcionalidad y convertirlo en un auténtico gabinete de coleccionista donde se mezclan materias, estilos y épocas con objetos arqueológicos. Caben destacar en esta estancia varios ejemplares de hachas y textiles neolíticos, vasos griegos áticos e itálicos y armas ibéricas.

Salón Estufa. Foto: J. Rodríguez Barrera

La siguiente sala, tuvo la función de fumoir, lugar donde los caballeros se reunían para hablar de negocios o comentar acontecimientos políticos del momento mientras fumaban. Su denominación de Sala de las Columnitas se debe al conjunto colocado sobre la mesa. Se trata de una variedad de figurillas, procedentes de la cultura egipcia, griega, etrusca y romana, junto a otras de Edad Moderna, realizadas en terracota, mármol y bronce. Todas ellas se erigen sobre otras tantas columnitas de ágata, alabastro, mármoles de colores y madera dorada, a modo de pequeños monumentos. En cuanto a las obras de pintura que cubren gran parte de sus paredes son principalmente de escuela barroca madrileña. También es de este estilo el mobiliario, las papeleras napolitanas con aplicaciones de ébano y concha, el escritorio de tipo salmantino y el espejo veneciano con aplicaciones de nácar sobre la chimenea.

Salón de las columnitas. Foto: Madrid en foto

Continuamos ahora por el Salón vestuario, el cual se proyectó como tocador del marqués. Se trata de una estancia de ámbito masculino. Supone la pervivencia, aunque como algo meramente simbólico, de la costumbre, en los ambientes cortesanos y a imitación de los reyes, de vestirse delante de un séquito de ayudas de cámara en habitaciones destinadas a este fin. En ella vemos un destacado armario ropero de madera de roble, adornado en el remate con tallas doradas del siglo XVIII francés, además de la colección de espadines de corte y sables de los siglos XVIII y XIX. Dos butacas, tapizadas con terciopelo y seda bordada china, del siglo XIX, invitan a la tertulia al calor de la chimenea.

Salón vestuario. Foto: grandespersonajes.foroactivo.com

Entramos ahora en una estancia que llama la atención por la riqueza y suntuosidad. Estamos en el Comedor de gala, donde tuvieron lugar las cenas de etiqueta. Su estado de conservación es sorprendente, con la decoración original de la época del marqués. La mesa central es de caoba, con incrustaciones de ébano y nogal. Los cuadros pictóricos son bodegones, floreros y temas cinegéticos. En cuanto a la iluminación original, vemos que presenta una combinación de las primeras ampollas de luz eléctrica con las velas, y se multiplicaba gracias a la estudiada disposición de los espejos.

Comedor de gala. Foto: Madrid en foto

El Salón de billar fue utilizado como lugar de apoyo al servicio de comedor. En esta estancia prima su función de esparcimiento, centrada en el juego del billar, ejercicio favorito de los caballeros del siglo XIX. Destaca su espectacular mesa de carambolas. El resto del mobiliario se reparte entre asientos altos o canapés de billar dotados de reposapiés, gracias a los cuales las damas podían seguir con comodidad del marcha de la partida. La luz, procedente de una lámpara compuesta por tres tulipas, ilumina por igual toda la mesa. Todo el conjunto se completa con gran número de retratos de damas y caballeros de diversas épocas y escuelas.

Salón de billar. Foto: pinterest.es

El Salón Chaflán es un salón íntimo y familiar, probablemente estancia para las damas, para charlar, tomar el té o jugar al bridge. La decoración, las pinturas, porcelanas, lacas, tapicerías, dan ese aspecto femenino. El forado y la riqueza cromática de los colores alegra e ilumina la estancia. La sillería es estilo Regencia; cortinajes y alfombras de punto de tapiz son de Aubusson. Los jarrones turquesa son de porcelana china y los de porcelana lacada son japoneses con una curiosa forma de calabaza doble. Sobre la mesa hay una campana china de esmalte clissoné y sobre la chimenea un conjunto de porcelanas sajonas y dos esculturas del Estío y el Otoño que imitan a la de la Real Fábrica del Buen Retiro.

Salón Chaflán. Foto: grandespersonajes.foroactivo.com

Desde aquí llegamos al Despacho del marqués, una habitación muy ligada a la personalidad de su dueño, concebida como sala de aparato y de recepción de ilustres visitas. Entre el mobiliario que preside la estancia, tenemos un buró de estilo fernandino que está lleno de objetos decorativos, mientras que sobre la mesa central hay una buena colección de recuerdos carlistas, como las pistolas en las que se puede leer el emblema de “Dios, Patria y Rey”. El resto de la estancia nos proporciona una magnífica idea de la pasión que sentía el marqués por la arqueología y las antigüedades. Atención especial merecen las pinturas que atesora entre sus paredes, ya que aquí el marqués quiso disponer aquellas que, para él, eran algunas de las más importantes de toda su colección. Entre ellas, se puede destacar el retrato de María de Médicis, realizado en el taller de Van Dyck.

Despacho del marqués. Foto: madriz.com

Contigua al Despacho, tenemos la Biblioteca considerada como un lugar de estudio y de concentración intelectual, que se puede ver en los distintos elementos dispuestos sobre la mesa, pocos de carácter utilitario, y en la sobriedad que envuelve a la sala llena de libros. En total hay unos 7000 volúmenes desde incunables hasta ediciones de 1922, además de manuscritos de gran valor artístico, literario y científico.

Biblioteca. Foto: bocadosdemadriz.com

Todo ello ha llevado a considerar esta estancia como una de las más completas del país en materia de Numismática y Arqueología. Recoge también otras materias como libros de viajes, historia, geografía, literatura, religión, derecho y política. Las vitrinas exhiben una escueta muestra de la amplia colección de sellos, monedas que reunieron el marqués y su hijastro, formada por más de 24000 piezas.

Y nuestra visita termina en la que es la estancia por excelencia del palacio: el Salón de baile. La suntuosidad es la nota característica de este espacio. En las paredes, podemos ver que están decoradas con paneles de ágata de Granada y mármoles de los Pirineos, así como enormes espejos venecianos que favorecen una mayor iluminación. Es por esto, y por más aspectos que vamos a comentar, como este salón constituye el broche final de nuestro recorrido.

Salón de Baile. Foto: Madrid en foto

Uno de los elementos más destacados de este salón es, sin duda, su techo, pintado por  por el artista Máximo Juderías Caballero entre los años 1891 y 1892. La temática de estas pinturas no podía ser más acorde con el cometido del salón ya que en el centro aparece representada la danza de los dioses, mientras que alrededor se ve la evolución del baile durante diferentes períodos históricos. En una de las esquinas, incluso se puede ver pintado al propio Marqués de Cerralbo, reconocible porque va vestido con una levita roja y cumple con su papel de anfitrión de la velada. Si continuamos mirando al techo, veremos, en uno de los extremos del salón, la zona en la que se situaban los músicos que tocaban en las fiestas.

Salón de Baile. Foto: Madrid en foto

Entre los asientos, divanes y sillas volantes con tapicerías de seda de Lyon (Francia), hay colocados varios bustos de estilo romano. Y de entre todos los objetos, el que seguramente más llama nuestra atención es un reloj dotado de un péndulo con forma de cono cuya idea fue del relojero francés Emile Farcot. Este péndulo hace que gire la esfera celeste gracias a una manecilla que hay sobre el pedestal que mantiene oculta la maquinaria del reloj. La escultura que lo remata se llevó a cabo en la fundición de Ferdinand Barbedienne.

Desde que el marqués construyera su casa, en su mente estaba la idea de hacer de ella un verdadero museo, motivo por el cual en 1922, año de su fallecimiento, tanto el palacio como la colección que lo integra fueron legadas al Estado español, algo que culminó en 1924, y diez años después se constituyó la Fundación Cerralbo.

El edificio, inaugurado como museo en 1944 y declarado Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural en 1962, ha pasado por diversas obras de ampliación y mejora; la última de ellas entre los años 2006 y 2010, permaneciendo cerrado cuatro años para su total modernización, a fin de adecuar sus instalaciones a los estándares del siglo XXI. Lo que se ha buscado y conseguido es la recuperación de los ambientes originales del primitivo palacio.

Para terminar esta entrada, incluimos una interesante animación en 3D de todo el recinto palaciego.


Bibliografía

  • GUERRA DE LA VEGA, Ramón., Palacios de Madrid. 2 Vols., Madrid, 2010 (Tomo I, pp. 96-121).
  • GRANADOS ORTEGA, M. Á., “Mecenazgo en una casa museo de coleccionista. El Museo Cerralbo”, Congreso Museos y Mecenazgo, nuevas aportaciones. Museo Sorolla 17-19 de octubre de 2007, Madrid, pp. 91-113.
  • NAVASCUÉS BENLLOCH, Pilar de y CONDE de BEROLDINGEN GEYR, Cristina., Museo Cerralbo. Madrid, Electa, 2000.
  • VAQUERO ARGÜELLES, L., “De casa a Museo y de Museo a casa”, II Congreso de Casas Museo. Museología y gestión. 14-16 de marzo de 2007. Madrid, 2013, 135-145.