PALACIOS DE MADRID (XI): Palacio del marqués de Cerralbo (I)

Palacio de Cerralbo

Estamos en un entorno singular de Madrid, en uno de los escasos ejemplos de palacete de finales del siglo XIX y comienzos del XX que conserva su decoración original. Vamos hoy a visitar el Palacio del Marqués de Cerralbo convertido en la actualidad en Museo. Además de ser un referente para conocer la forma de vida de la aristocracia, en el barrio de Argüelles, refleja el gusto artístico de una época, un conjunto considerado como una de las colecciones privadas más importantes del país y la más completa de su tiempo.

Esta residencia palaciega fue mandada construir por Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo entre 1885 y 1893. Desde el principio fue concebida no sólo como vivienda familiar sino también como galería para alojar la suntuosa y destacada colección artística que había atesorado a lo largo de su vida, principalmente en sus viajes a Francia y a Italia, sin que hubiera interferencias entre ambos usos.

Los marqueses. Foto: Madrid sin prisas

El solar que hoy ocupa el palacio fue comprado en 1884 al conde de Zaldívar, y construido por los arquitectos Alejandro SuredaLuis Cabello y Asó y su hijo Luis Cabello Lapiedra, siguiendo estrictamente las directrices del marqués, y en la que se alternan corrientes clasicistas, eclécticas y movimientos “neo” de la época.

Fachada del palacio. Foto: Wikipedia

El resultado es un palacio donde la vida transcurre en dos de los cuatro pisos de que consta este recinto: el primero o Entresuelo, destinado a la vida cotidiana de los marqueses, y el segundo, o Principal, dedicado a la vida social. Los restantes (semisótano, buhardillas) serían antaño dedicados a servicios del palacio tales como cocinas, cocheras, calderas, cuartos de criados, etc.

Al exterior, el acceso al palacio se realiza a través de una doble portada por la que entraban y salían los carruajes en vida de los marqueses. Toda ella forma un frente de orden toscano con cuatro columnas y entablamento.

Fachada principal. Foto: Visitando Madrid

Ya en su interior, accedemos a la piso Entresuelo a través de una impresionante y destacada escalera de honor con doble rampa, realizada en madera de nogal, con barandilla de hierro forjado que perteneció al antiguo Monasterio de las Salesas Reales de la reina Bárbara de Braganza y el gran escudo con las armas del matrimonio Cerralbo, enmarcado por dos tapices del siglo XVII.

Escalera de honor. Foto: flickr.com

En este piso Entresuelo, donde se recibía a las visitas de confianza, transcurrió la vida cotidiana de la familia. Su uso doméstico y las circunstancias familiares e históricas han provocado sucesivas transformaciones. Es, por esta razón, que el planteamiento actual ha determinado la recreación y no la recuperación fidedigna de los espacios, como vamos a ver más tarde en el piso Principal. Dentro de este piso hemos visitado las siguientes estancias: el salón rojo, salón amarillo, salita rosa, dormitorio del marqués, así como el salón de confianza, salón comedor y el salón de música.

Cuaderno de Salas en español - Museo Cerralbo_Página_05

El Salón rojo es el primero de una enfilada de tres salones con vistas al Jardín que deben su nombre al tono de sus tapicerías y paramentos. Este salón se utilizó como despacho, donde el marqués atendía a administradores y proveedores, sin necesidad de que tuvieran que pasar por el resto de la casa. Esta ubicación era muy habitual en los palacios urbanos de la nobleza y alta burguesía.

Salón rojo. Foto: Madrid en foto

El Salón amarillo era el comedor de diario y gabinete de confianza a la vez. De ello nos informa el propio mobiliario compuesto por una mesa realizada en palma de caoba maciza rodeada de cuatro sillas a la inglesa. La decoración de las paredes presenta el papel pintado original, el único que se conserva en todo el palacio. Estos papeles, impresos con procedimientos mecánicos, de moda a mediados del siglo XIX, son una solución práctica frente a los antiguos y mucho más costosos entelados.

Salón amarillo. Foto: Madrid en foto

En la Salita Rosa se ha conseguido recuperar la decoración original. Esta estancia ha sido recreada como gabinete de la hija de los marqueses con parte del mobiliario legado por ella. La recreación se ha hecho al modo de las salitas de compañía, tan al gusto de las damas de esta época, en la que resultaba imprescindible una sillería de comodidad donde la dueña de la casa pudiera sentarse de forma relajada.

Salita Rosa. Foto: Madrid en foto

El Dormitorio del marqués creado a partir del inventario de la casa, cuenta con parte del mobiliario original y con algunas piezas adquiridas en el comercio actual de antigüedades. Presenta una cama de estilo manuelino portugués, así como unos lienzos de San Ambrosio y San Agustín, y un interesante bargueño de concha italiana del siglo XVII.

Dormitorio del marqués. Foto: Madrid en foto

El Salón de confianza era el salón de recibir del piso de diario, y en el se sitúan algunos de los objetos decorativos que más llaman la atención de la casa. El término de confianza hacía alusión, en estos momentos decimonónicos, a los salones en los que se atendía a las visitas. Sin duda, llama la atención la gran lámpara de Murano, con silueta de góndola, que obtuvo el primer premio en la Exposición Internacional de Turín el año 1884. También cabe destacar un conjunto de porcelana de Meissen, del siglo XIX, formado por dos jarras y dos jarrones dedicados a los cuatro elementos de la Naturaleza: Agua, Fuego, Tierra y Aire.

Salón de confianza. Foto: Madrid en foto

Terminamos, en el Salón comedor, que era la sala de comer y de estar a la vez. A continuación se encuentra el Salón de música. En él se sitúa un piano francés, de estilo Luis XVI, donde la hija de los marqueses realizaba sus prácticas de piano.

Salón de música. Foto: madridiario.es

[Continuará….]