PALACIOS DE MADRID (X): Palacete de Joaquín Sorolla

Patio Andaluz. Foto propia

Continuamos nuestras visitas a varios e interesantes palacios de Madrid. En esta ocasión vamos a conocer el palacete del pintor Joaquín Sorolla, una de las pocas residencias madrileñas conservadas, y con posibilidad de poderla visitar. Estamos en un lugar entrañable, familiar, que invita a la tranquilidad, al sosiego. Esas y otras muchas sensaciones son las que transmite este entorno cada vez que lo hemos visitado.

Joaquín Sorolla y Bastida fue y sigue siendo un destacado pintor valenciano encargado de llevar la pintura española a lugares no sólo europeos sino mucho más lejanos como los Estados Unidos. Madrid fue la ciudad que le dio fama, donde estableció su residencia y donde hoy en día se encuentra su museo, lo que fue su hogar y lugar de nacimiento de muchas de sus grandes obras.

Sorolla retratando a su hijo. Foto: museoteca.com

Desde que se instaló en Madrid, en la década de 1880 hasta la construcción de su casa en 1911, Sorolla tuvo varios estudios y domicilios en diversos lugares de la ciudad (Plaza del Progreso, Pasaje de la Alhambra, calle Miguel Ángel), y poco a poco se fue formando una idea de lo que quería para vivir y trabajar. De hecho, su máxima aspiración era poder tener una hogar donde unir la zona de trabajo (su estudio de pintura) con la zona de vivienda y así estar cerca de su familia en todo momento, además de contar con un jardín por razones tanto ambientales como estéticas.

En 1905, y ante el buen rumbo que tomaba su situación económica, es cuando adquiere un solar en el Paseo del Obelisco (actual General Martínez Campos), que se corresponderá con la zona de vivienda y estudio. Tras el éxito continuo de sus exposiciones sobre todo en los Estados Unidos, en 1910 encarga el proyecto al arquitecto Enrique María de Repullés y Vargas. Conocemos muy bien las obras de este arquitecto madrileño, que hemos visitado en varias entradas de este blog.

Planta de la casa y jardines. Fuente: COAM

Poco tiempo después llevará a cabo la compra de un segundo solar contiguo que le va a permitir ampliar su zona de trabajo (salas I y II) e incorporar tres jardines a la vivienda. Desde ese momento, el propio pintor convertirá su casa en un proyecto personal, en el que intervino directamente en el diseño. De hecho contamos con numerosas muestras en la extraordinaria colección de dibujos realizados por él.

El resultado final será una residencia donde tanto su labor profesional como su vida familiar van a ir unidas, formando un conjunto. En la actualidad es uno de los pocos museos dedicados en Madrid a la obra de un solo artista, donde además del taller, se encuentra una amplia colección de objetos y el mejor testimonio de su obra pictórica.

Estudio del pintor (detalle). Foto propia

El acceso se realiza a través de una portada abierta en la maciza tapia exterior de ladrillo visto. Desde aquí accedemos al primer jardín, con un aire claramente italianizante junto a elementos decorativos musulmanes. La traza está inspirada en el sevillano de Troya de los Reales Alcázares, realizada con cuadros bajos de boj y centrada en una fuente de taza elevada, a la italiana, delimitada lateralmente por un banco decorado con azulejos de Triana adosado a un muro.

Primer jardín. Foto propia

La vivienda, dispuesta junto a este primer jardín, presenta un pórtico con dos arcos y cuatro columnas.

Fachada de la casa. Foto: Wikipedia

Desde aquí accedemos al interior de la casa que está considerada como un claro ejemplo de vivienda de la época perfectamente conservada, con decoraciones y detalles muy coloristas creadas en parte por Sorolla, y que encajan muy bien en el clima estético de su obra luminosa y vitalista. Estamos en la planta noble. La primera estancia que encontramos es el salón, que se encuentra rematado por un espléndido mirador semicircular denominado rotonda.

Salón de la Casa. Foto: Mirador Madrid

A través de una pequeña sala, llegamos al comedor. En él cabe destacar su decoración empleando un alto friso al óleo sobre lienzo con guirnaldas vegetales y frutos, en la que se encuentran representadas la mujer e hijas del artista.

Comedor de la Casa. Foto: elmundo.es

Es una gran suerte que se conserve la decoración de estos ámbitos descritos, incluidas las luminosas pinturas que Sorolla realizó en el comedor, los magníficos muebles, unido a las distintas colecciones o la escultura, con varias obras de Mariano Benlliure y José Capuz, entre otros, así como las espectaculares lámparas de Tiffany compradas por el artista en sus viajes a Estados Unidos.

El patio central, conocido como patio andaluz, va servir para articular, en planta baja, el salón con el estudio posterior. Su función primordial era la de proporcionar luz y ventilación a la parte trasera de la casa. Es un patio pequeño y sencillo, -de planta cuadrada-, compuesto por tres galerías porticadas en las que se abren arcos de medio punto apoyados sobre dos columnas con capiteles de clara inspiración andaluza. En el centro se dispone una sencilla fuente de planta octogonal con surtidor, recubierta de azulejo azul y blanco.

Patio Andaluz. Foto: Wikipedia

De nuevo en la planta noble de la casa, llegamos -a través de un paso-, al estudio del pintor. Es un espacio lleno de luz, reflejo del modo de vida y de los gustos estéticos de un artista en el cambio de siglo.

Estudio del pintor. Foto: elmundo.es

Desde el estudio se alcanzaba el despacho del pintor, que también servía de sala de exposiciones.

Despacho del artista. Actual Sala II. Foto propia

La siguiente sala era el taller, donde los ayudantes del artista preparaban y almacenaban los lienzos, se ejecutaban los marcos y desde donde se introducían los materiales o partían las obras vendidas, por lo que tenía salida al jardín por una puerta lateral, hoy ingreso al museo.

Taller del artista. Actual Sala I. Foto: Wikipedia

En la primera planta, a la cual se asciende por medio de una sencilla escalera de madera, se disponían los dormitorios, todos ellos muy sencillos, abiertos a la terraza corrida del primer jardín y hoy convertidos en salas del museo.

Escalera al primer piso. Foto propia

En otras plantas, como la semisótano se situaba la cocina y otras habitaciones del servicio alrededor del patio andaluz. El nivel superior, al que solo se llegaba por una escalera secundaria, se empleaba como alojamiento de la servidumbre. Posteriormente se habilitó para vivienda del hijo varón de Sorolla y, en la actualidad, alberga oficinas de la administración del museo.

Volvemos al primer jardín, y a través de unos pequeños escalones -flanqueados por columnas con esculturas de Mariano Benlliure y Josep Clarà– llegamos al segundo jardín que al igual que el anterior es como un pequeño oasis en medio de la ciudad, donde podemos disfrutar de sus rincones y de gran variedad de detalles colocados a la vista del buen observador. Aquí Sorolla, que también intervino en su diseño, recoge la acequia del Generalife y otros elementos de jardinería granadina e hispana, como los cuadros de boj o los suelos de barro cocido.

Segundo Jardín. Foto: teinteresa.es

A través de un banco corrido de azulejos y columnata, con una fuente clásica adosada a la casa, llegamos al tercer jardín, con la introducción de una pérgola y un grupo de árboles. Ordenado a partir del mirador del salón superior se suceden la fuente de las Confidencias -comprada en la Exposición Nacional de Arte Decorativo en 1911-, y el estanque, un paseo y la pérgola, asimismo columnada.

Tercer jardín. Foto propia

Este entorno, como los restantes jardines, fueron pintados por Sorolla muchas veces, con efectos luminosos y de claroscuro. Y es que el jardín es una creación propia del artista dentro de su obra pictórica.

Fallecido Joaquín Sorolla en 1923, su esposa, Clotilde García del Castillo, y sus hijos María, Joaquín y Elena legaron al Estado la obra pictórica albergada en la casa para establecer un museo en memoria del pintor; tras la muerte de Clotilde, en 1929, se procedió a la donación, y en 1931 el propio hijo de Sorolla, Joaquín Sorolla García, realizó una importante aportación de obra de su padre para el futuro museo -acrecentada con su herencia-, que dirigió hasta su muerte en 1948 y en el que vivió en el último piso, hasta este momento.

En 1932 se abría al público la planta baja del edificio tras fijar un Patronato. Durante la Guerra Civil se mantuvo abierto en una primera etapa, pero por el peligro de los bombardeos se vaciaron las salas y trasladaron las colecciones al sótano. En 1941, se volvió a abrir el museo y cuatro años después de abrirlo la primera planta tras su habilitación. En 1951, con Francisco Pons-Sorolla como director, nieto del pintor, se organizó una sala de dibujos en el semisótano con proyecto de 1948 del arquitecto José de Azpiroz.

Declarado Monumento Nacional en 1962, se intervino en el edificio entre 1974 y 1979, fue de nuevo restaurado en 1990 y en 2001. El jardín también sería renovado.

Hoy en día es un Museo Nacional adscrito al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, cuya gestión es exclusiva de la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural.

A modo de resumen, incluimos un vídeo en que se hace un recorrido por la vida y obra de este genial pintor que fue y sigue siendo Joaquín Sorolla.


Bibliografía

  • AA.VV., Arquitectura de Madrid. Madrid, Fundación Cultural COAM, Ayuntamiento de Madrid y Fundación Caja Madrid, 3 vols., 2003-2007 (t. II, p. 145).
  • ÁLVAREZ, Máximo., “El museo Sorolla recupera su ambiente original”, Revista CIC de Arquitectura y Construcción, nº 376, enero 2003, pp. 42-45.
  • LASSO DE LA VEGA, Miguel (coord.), Palacios de Madrid. Madrid, Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Histórico, 2010 (en especial pp. 434-437).
  • MUSEO SOROLLA., Guía del Museo Sorolla. Madrid, Ministerio de Cultura, 2007.
  • SANTA-ANA, Florencio de., La casa Sorolla. Dibujos. Catálogo de la exposición. Madrid, Ministerio de Cultura, 2007.