PALACIOS DE MADRID (IX): Palacio de Fernán Núñez

Salón de Baile. Fuente: elpais.com

Situado en la calle Santa Isabel 44, cerca de la calle Atocha, próximo al Museo Nacional de Arte Reina Sofía y al Colegio Oficial de Médicos, se encuentra el recinto palaciego que vamos hoy a visitar. Se trata del Palacio del Duque de Fernán Núñez. Estamos en un entorno único, ya que se trata de una de las construcciones nobiliarias mejor conservadas de Madrid, a pesar de variadas reformas y ampliaciones por las que ha pasado. Hoy en día, es la sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

El origen de este palacio se fecha hacia fines del siglo XVIII, cuando Miguel José María de la Cueva Velasco, XIII Duque de Alburquerque, un aristócrata, diplomático y destacado militar decide transformar, para convertirla en su residencia madrileña, una gran casa que había adquirido en este lugar, dotándola del empaque señorial tipo palaciego. Encarga los trabajos al arquitecto Antonio López Aguado, discípulo de Juan de Villanueva, que llevará a cabo entre 1790 y 1799.

Salón de Baile (detalle). Fuente: elpais.com

La segunda y gran remodelación del palacio llegó a mediados del siglo XIX cuando los por entonces propietarios, Felipe María de Osorio y de la Cueva, VII Conde de Cervellón y su mujer María Francisca de Asís Gutiérrez de los Ríos, II Duquesa de Fernán Nuñez, deciden ampliar el edificio y enriquecer su ornamentación interior, convirtiéndolo en el que sería a partir de ese momento uno de los palacios más hermosos y destacados de Madrid. Encargan el trabajo a Martín López Aguado, hijo del anterior arquitecto, cuyas obras se realizarán entre 1847 y 1849.

Los duques de Fernán Núñez. Fuente: El imparcial

Desde entonces fue centro de la vida social madrileña, pasando a ser conocido como Palacio de Fernán Núñez, en especial por las recepciones que ofrecía el duque a su hija, a las que acudía toda la nobleza, alta burguesía, embajadores y, sobre todo, los monarcas, desde Isabel II, Alfonso XII, la reina gobernadora y Alfonso XIII.

Hay referencias que muestran los bailes que se hacían en palacio, y así ha quedado constancia de ello en los de 1863, 1881 y, sobre todo, el Baile de Caridad en beneficio de los afectados por el terremoto de Andalucía en 1885.

Baile en el palacio. Foto: Disfrutando de Madrid

En 1905 y 1912 el palacio fue remodelado y ampliado por Valentín Roca Carbonell, arquitecto especializado en este tipo de trabajos. A él se debe la realización de dos salones más, así como la cubrición del patio principal, además de redecorar algunos salones con guirnaldas y columnas e incluso se le hace responsable de las pilastras con capitel corintio dispuestas en la parte superior de las fachadas del edificio.

Fachada del palacio. Foto: Wikipedia

En 1921, fallecida Mª del Pilar Loreto Osorio, III duquesa de Fernán Núñez, el palacio va a iniciar una nueva etapa. Durante la Guerra Civil, el edificio fue incautado y cedido a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), porque sus propietarios se encontraban fuera de España. Finalizada la guerra, esta residencia nobiliaria fue comprada en 1940 por Carlos Botín Polanco, director de la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste de España, a la viuda del V Duque de Fernán Núñez. Al año siguiente, el Gobierno decretó la nacionalización de las líneas férreas españolas y la creación de Renfe, empresa que convirtió el palacio en la sede de su Consejo de Administración y encargó su remodelación para adaptarlo a su nuevo uso. El edificio ha sufrido desde entonces diversas reformas, la última entre el 2000 y 2002 para restaurar su fachada, pero conservando su decoración decimonónica. Actualmente es la sede de la Fundación de los Ferrocarriles de Españoles desde 1985.

El edificio, que hoy vemos, es un claro ejemplo de los palacios que tenía la nobleza afincada en el Madrid isabelino. Su fachada muestra una clara uniformidad y sencillez, dentro de un clasicismo sobrio.

Fachada del palacio. Foto: Disfrutando de Madrid

Sin embargo, el exterior no deja entrever lo que el palacio guarda en su interior. Tampoco se percibe la estructura de su planta, una combinación de dos fundidas en una, con dos patios interiores y un patio jardín en la parte sur, que ha sido ampliada y modificada a lo largo del tiempo.

Planta del palacio. Fuente: ffe.es

Al interior, accedemos a un gran zaguan dividido en dos espacios por medio de columnas y una cubierta de madera, que da paso a las distintas dependencias del palacio, por un lado a la escalera principal que conduce a la primer planta, que se corresponde con la zona noble del palacio, la que hoy en día se puede visitar, quedando el resto del edificio para el uso interno de la Fundación (oficinas y otras instalaciones).

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Zaguan del palacio. Foto: ffe.es

Al subir, entramos en el Salón de Estuco que conduce a otros dos más: el de los Pasos Perdidos y el Salón de las Columnas, espacios alrededor de un patio cubierto con una loggia que conduce, bien a lo que fueron los dormitorios de los duques, o al resto de las salas.

Salón de Estuco. Foto: ffe.es

Al fondo, se abre el Salón Isabelino, una de las joyas del palacio, de una belleza sublime y exquisita, decorada en estilo neobarroco.

Salón Isabelino. Foto: ffe.es

En uno de los lados de esa estancia se abre el Comedor de los Niños, con sus tapices de la Real Fábrica, en los que se muestran escenas de niños basados en los cartones de Goya.

Comedor de los niños. Foto: ffe.es

Paralelo a éste, se dispone el Comedor de Gala, precisamente una de las estancias más conocidas por su decoración realizada en madera de nogal dispuesta en sus paredes y techos, con su gran chimenea y los tapices de “petit point”. Esta estancia fue mostrada como ejemplo en la Exposición Universal de París, en 1867.

Comedor de gala. Foto: ffe.es

Llegamos, por fin, a la estancia más destacada y original de este palacio. Estamos en el Salón de Baile, un amplio espacio con toda una decoración rococó, con su mobiliario, espejos, apliques, tarima decorada con maderas nobles y la tribuna o balcón de los músicos, además de sus enormes arañas y techos decorados. Es una pieza singular y única, comparable tan sólo a otros palacios franceses o ingleses del momento.

Salón de Baile. Fuente: elmundo.es

Terminamos en el Salón Rojo, antiguo despacho del duque de Fernán Núñez con su boisseire lacada en marfil y oro, su chimenea de mármol, así como la decoración del techo y sus arañas. Este salón también era conocido como sala de retratos o de Goya, porque en su momento se encontraban aquí los retratos de los esposos pintados por el genial artista aragonés.

Salón Rojo. Foto: ffe.es

Toda la planta noble está en un perfecto estado de conservación, lo que es de agradecer. Actualmente, se puede disfrutar de este palacio porque está abierto al público para su contemplación y visita.

Se conservan algunas estancias más, pero hemos seleccionado las más destacadas. Como hemos visto, en todas ellas abunda el lujo y el buen gusto en la decoración de sus lámparas de Baccarat, La Granja y Murano; los tapices y alfombras de la Real Fábrica de Tapices; así como cuadros de pintores tan destacados como Tiziano, Tintoretto, Murillo, Goya, Federico de Madrazo, entre otros. Muchos de estos objetos ya no se conservan en el palacio, ya que los últimos duques se los llevaron cuando dejaron la propiedad.

El palacio de Fernán Núñez se ha convertido en uno de los recintos nobiliarios más emblemáticos de Madrid. Es nuestro deber continuar una labor de difusión de este Patrimonio arquitectónico y cultural así como de nuestra historia.

Salón de los Pasos Perdidos. Fuente: ffe.es

El palacio de Fernán Núñez, de estilo neoclásico, con influencias del clasicismo romántico de mediados del XIX en el exterior, muestra en su interior una amplia variedad de estilos, desde el neobarroco al romanticismo de influencia francesa. Cabe destacar el Salón Isabelino, el Comedor de Gala y sobre todo el Salón de Baile, el más grande de los palacios ducales madrileños


Bibliografía 

  • BUELGA LASTRA, Luz., “Casa-mansión de los Duques de Alburquerque y de los Duques de Fernán-Núñez: Historia y evolución”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII, Hist. del Arte, t. V, 1992, pp. 395-424.
  • GUERRA DE LA VEGA, Ramón., Palacios de Madrid. 2 vols., Madrid, 2010 (Vol. I, pp. 130-149).
  • LASSO DE LA VEGA, Miguel (coord.), Palacios de Madrid. Madrid, Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Histórico, 2010 (en especial pp. 258-265).

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