PALACIOS DE MADRID (VI): Palacio de Santoña

Grupo escultórico. Escalera principal. Foto propia

De todos los palacios visitados, el Palacio de Santoña o de los duques de Santoña es uno de los que más sorprenden por su magnificencia y solemnidad. Estamos ante un recinto palaciego urbano situado entre las calles Huertas y Príncipe, de Madrid. Se trata de una construcción del siglo XVI, que fue reformada en el siglo XVIII por el arquitecto Pedro de Ribera, y más tarde en pleno siglo XIX por Domingo de Inza.

Desde el siglo XVI, existía aquí un palacio que era propiedad de los marqueses de Fresneda y vizcondes del Fresno. En 1731, esta antigua residencia palaciega fue adquirida por Juan Francisco Goyeneche e Irigoyen, un terrateniente navarro que había acumulado una inmensa fortuna mientras que fue banquero en las primeras décadas del siglo XVIII. Gracias a su influyente papel en la corte madrileña de los primeros borbones, consiguió el reconocimiento nobiliario con la compra del señorío de Ugena en Toledo, lo que le valió el título de I marqués de Ugena. El arquitecto que emprendió las obras, en estos momentos, fue Pedro de Ribera siguiendo el estilo barroco de los Churriguera.

Fachada calle Huertas. Foto: Wikimedia

Habrá que esperar al siglo XIX, precisamente en 1874, cuando este palacio pase a manos de Juan Manuel de Manzanedo (1803-1882), marqués de Manzanedo y Duque de Santoña, del que toma su nombre actual. Este nuevo propietario era un rico y acaudalado indiano nacido en Santoña, que siendo muy joven emigró a Cuba y volvió a España estableciéndose en Madrid, en 1845. Fue armador y constructor de buques, banquero e importador de tabacos. También se dedicó a los seguros marítimos, invirtió en ferrocarriles y fue político en los reinados de Isabel II y Alfonso XII. Obtuvo el título de marqués de Manzanedo en 1864 y fue nombrado Gentilhombre de Cámara de Isabel II, un año después. En 1875 recibió el título de duque de Santoña del rey Alfonso XII.

Juan Manuel de Manzanedo. Foto: pinterest.es

Entramos en un nuevo periodo de gloria y magnificiencia en la historia y el arte de esta residencia palaciega, ya que siendo propiedad de los duques de Santoña, el palacio va a adquirir la categoría de los más representativos del siglo XIX. De hecho va convertirse en un lugar de reuniones de nobles, banqueros y de la alta burguesía, así como una residencia modélica madrileña.

Las obras de reforma fueron llevadas a cabo por el arquitecto Domingo de Inza transformando un palacio barroco en otro decimonónico. Todas ellas se iniciaron el mismo año de su compra.

Escalera de acceso. Foto: gmcspain-blog.com

Destaca por su singularidad y originalidad su escalera de tipo “imperial” realizada en mármol de Carrara, de estilo renacimiento italiano, cuya balaustrada adquiere corporiedad escultórica, con angelotes leyendo entre los escudos nobiliarios e iluminada, en algunos puntos, y candelabros esculpidos en bronce. Toda ella es obra de Carlo Nicoli Manfredi.

Ornamentación de la escalera. Foto: elpais.com

Arrancan desde la escalera dos leones dormidos y se cubre con una bóveda pintada por Francisco Sans y Cabot que representa “Las provincias de Ultramar” ofreciendo sus productos a España. Sus paredes están decoradas con mármol, pinturas y esculturas. Todo un programa iconográfico referido al país que había acogido a Juan Manuel de Manzanedo en su etapa de emigrante. Cierra la decoración de la bóveda una magnífica vidriera de la casa Maumejean, con motivos tomados del repertorio renacentista.

Bóveda de la escalera principal. Foto propia 

Subiendo a la planta noble del palacio, accedemos a todas las estancias dignas de admirar por su gran valor artístico, con distintas decoraciones en las que se utilizan un sinfín de ricos materiales empleados como mármoles, frescos, dorados, ricas telas, mobiliario de calidad, etc., todas de una gran belleza. El estilo predominante es el neobarroco, al que se unen ambientes del renacimiento italiano, el rococó francés y el estilo oriental.

Planta del palacio. Foto: investigart.wordpress.com

Iniciamos nuestro recorrido por el vestíbulo realizado con una sobria decoración de inspiración clasicista, en la que destaca su techo con un lienzo encastrado con el tema del “Rapto de Ganimedes” de escuela francesa. En la pared cuelga en la actualidad un soberbio retrato de Juan Manuel Manzanedo, marqués de Manzanedo, realizado por Federico de Madrazo, y que hacía pareja con el retrato de la marquesa del Museo de Bellas Artes de Álava.

Vestíbulo. Foto: Madrid entre mi cielo y mi suelo

El Salón Renacentista o Pompeyano, es una pequeña estancia que comunica el vestíbulo con el Boudoir y con el Salón Luis XV, y está decorado con motivos ornamentales de raíz renacentista en los que se insertan retratos de los “padres” del renacimiento italiano literario y artístico. Además, cabe destacar el uso de cerámicas incrustadas en las pilastras del muro, cuya procedencia pueden ser Capodimonte en Nápoles o Buen Retiro. En el techo se representa una Alegoría de las Bellas Artes del pintor académico Manuel Domínguez Sánchez.

Salón Pompeyano. Foto: venuesplace.com

El antiguo Gabinete o Boudoir”, hoy denominado Salón de la Rotonda, es una sala típicamente femenina, en la que solían recibirse las visitas de mucha confianza y era el lugar donde la señora de la casa tenía su pequeño escritorio. Aquí la decoración se hace mediante un tabique curvo que genera una salita oval, cubriendo su techo un tema mitológico “Mercurio y Venus” de Plácido Francés. Del mismo autor, en las paredes del boudoir, hay dos escenas: “Escena pastoral” y “Lectura en el jardín” donde aparecen retratados algunos personajes conocidos del ámbito artístico y cultural del Madrid de 1876.

Gabinete o “Boudoir”. Foto: Cámara de Madrid

A continuación se sitúa el Salón Japonés u Oriental, decorado a base de elementos tomados del lejano oriente. Esta estancia seguramente estaba destinada a salón de confianza, lugar semi-privado y de alta importancia en las visitas de cortesía típicas de la sociedad del momento.

Salón oriental. Foto propia

El Salón turco o fumador, cuenta con una decoración de aire arabizante, hecha en talleres Parisinos. Representa la típica sala de fumar para los hombres existente en los palacios de la época. Bellos paneles arabescos en relieve forman recuadros en el techo y en las paredes. Destacan también los suelos y la curiosa chimenea, así como los paneles recubiertos de pan de oro, además de los estucos, maderas, etc.

Salón turco. Foto propia

El gran Comedor de Gala  luce en sus paredes los impresionantes paisajes realizados por el pintor castellonense Antonio Gomar y Gomar, así como dos alegorías de la caza y la pesca pintadas por el pintor cordobés Ramón de Olavide. El techo acoge una alegoría sobre la abundancia de mano del pintor Alejo de Vega.

Comedor de Gala. Foto propia

Saliendo del comedor y atravesando una de las galerías del patio central, llegamos al antiguo Salón de Baile, donde se conjugan las esculturas de Manuel Oms con las pinturas de Francisco Sans Cabot, dentro de un lenguaje lleno de referentes al renacimiento y al barroco italianos y sobre todo al ejemplo de Luca Giordano en sus pinturas murales madrileñas. En el techo se pinta una Apoteosis del Ducado de Santoña rodeado de toda una alegoría de las diferentes regiones que constituían España. En los muros unas alegorías de las cuatro estaciones. El efecto en su conjunto es realmente suntuoso, con claro gusto por la ostentación.

Salón de Baile. Foto: venuesplace.com

Terminamos en el Salón Luis XV, que sin lugar a dudas llama la atención por el uso de decoraciones de origen barroco francés, aplicadas con pan de oro. Destaca el lienzo del techo de José Vallejo con el tema de “La Aurora”.

Salón Luis XVI. Foto: lugaresquever.blogspot.com

Todos los espléndidos interiores que hemos contemplado, dan muestras de la vida de este indiano vuelto a la Corte y que fue aceptado por los distintos estamentos sociales.

Después de grandes vicisitudes, problemas de herencia, etc., fue durante un tiempo residencia del abogado y político José de Canalejas. En la actualidad es la sede institucional de la Cámara de Comercio e Industria, desde 1933. El palacio fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento en 1995.

El edificio y su historia a lo largo del tiempo, lo convierten en un auténtico y destacado ejemplo de adaptación de los inmuebles madrileños a las diferentes modas y gustos. Es una gran satisfacción que este edificio sobreviva y pueda ser disfrutado por todos en todo su esplendor.


El Palacio de Santoña, es una de las seis Casas-Palacio que sobreviven en Madrid, una joya de la arquitectura del siglo XVIII que combina la deslumbrante obra del Madrid cortesano-Borbónico con el exotismo y el arte oriental, todo ello dentro del neoclasicismo y neobarroquismo de su época.


Bibliografía y Recursos electrónicos

  • LASSO DE LA VEGA ZAMORA, Miguel (coord.), Palacios de Madrid. Madrid, Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Histórico, 2010 (en especial pp. 164-169).
  • PORTELL DE PASAMONTE, Rafael., “Don Juan Manuel Manzanedo y González, I Duque de Santoña, I Marqués de Manzanedo”, Monte Bucieronº 10, 2004, 87-102.
  • TOVAR MARTÍN, Virginia., Historia artística del Palacio de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid. Madrid, 1987.
  • El palacio de Santoña: un inmueble ejemplar (II) [investigart.wordpress.com].