PALACIOS DE MADRID (V): Casa-Palacio de D. Manuel González-Longoria

Salón chinesco. Foto: hoyesarte.es

En esta nueva entrada seguimos nuestro recorrido por varios e interesantes palacios de Madrid. Hoy vamos a visita la Casa-Palacio de D. Manuel González-Longoria que en la actualidad es el Colegio Notarial de Madrid.

Situado en la calle Juan de Mena, 9, esquina con la de Ruiz de Alarcón, 3, está considerado como uno de los palacios de finales del siglo XIX que la burguesía se hizo construir en el incipiente y elegante Barrio de los Jerónimos, el que surgió como consecuencia de la urbanización en 1865 por el Ayuntamiento de Madrid de los terrenos del derruido Palacio Real del Buen Retiro, tras su cesión por la Corona al Ministerio de Hacienda, lo que convirtió la subasta de solares en un rentable negocio para sanear las arcas municipales.

Exterior del palacio. Foto propia

Manuel González-Longoria y Cuervo fue un indiano y financiero, de origen asturiano,  dueño de una sólida fortuna cimentada en Cuba, pero desarrollada a su regreso a España entre Oviedo y Madrid. Este ascenso económico le llevo a ser miembro de diversos consejos administrativos del Estado, así como diputado por el partido conservador entre 1879 y 1886. Además, y gracias al matrimonio de una de sus hijas conseguió emparentar con la nobleza y obtuvo en 1895 para su hijo el título de marqués de la Rodriga. Este último heredará el palacio en 1912 y años más tarde, al trasladar su residencia a Oviedo, decide vender el edificio al Colegio de Notarios de Madrid en 1925.

La escalada de D. Manuel también fue acompañada con la de otros miembros de su familia, como su sobrino Javier González-Longoria, banquero y político que promovió el más célebre palacete modernista de Madrid, el de la calle Fernando VI, que realizó el arquitecto José Grases Riera en 1903, y que ya lo conocidos en una anterior entrada por ser el arquitecto del Palacio de la Equitativa.

Palacio Longoria. Foto: Wikipedia

La posición de D. Manuel exigía un hogar y lugar de trabajo acorde con su posición social, por lo que decidió unir ambos espacios en un único edificio, pero con autonomía, para lo que compró a don José Gómez-Rodulfo esta parcela de más de 700 m2, el 9 de febrero de 1888, y obtener con él una rentabilidad económica, con la construcción de viviendas adicionales y en arrendamiento. Este mismo año se inician las obras de construcción siendo su arquitecto José Marañón Gómez-Acebo, autor también del Hospital Central de la Cruz Roja situado en la Avenida de la Reina Victoria.

Alzado del palacio. Fuente: COAM

Iniciamos la visita atravesando una portada en arco de medio punto enmarcada por columnas de orden corintio sobre pedestales y extradós decorado con motivos geométricos, que nos permite acceder a un portal de doble anchura, con techo decorado con motivos vegetales, trifotrios laterales fingidos, con arquillos trilobulados y columnillas sobre ménsulas.

Portada de acceso (detalle). Foto: madrida360.es

Ya en el interior, el edificio está organizado en dos zonas, con accesos independientes. La primera zona estaba destinada al arrendamiento y contaba con dos viviendas en las plantas segunda y tercera, y un estudio de artista en la buhardilla.

Escalera de acceso. Foto: Palacios de Madrid.

La segunda zona del edificio, más lujosa respecto a la primera, tenía acceso por la calle Juan de Mena. Toda ella se correspondía con la parte destinada a residencia familiar así como a las oficinas de los González-Longoria. Esta zona es la que resulta más interesante y la que hoy en día podemos visitar.

Desde aquí llegamos al piso principal, donde se distribuyen las dependencias así como toda la ornamentación palaciega que se conserva en gran parte, incluido en mobiliario original, situándose en primer lugar el vestíbulo, adornado con tapicerías en la paredes y frescos en el techo, con motivos geométricos y naturalistas.

Este espacio sirve de antesala para el denominado Salón Dorado. Se trata de una estancia de gran belleza y suntuosidad, profusamente decorada siguiendo pautas barrocas francesas, de estilo Luis XVI, con formas vegetales, frisos, techo, a excepción del área central, flanqueada por semicírculos, que fue pintado al fresco por Salvador Martínez Cubells, en el que se representa el mito de Orfeo y Eurice, asi como las diosas Flora y Gea, respectivamente, con un gran dominio del color y la luz.

Salón Dorado. Foto: inversa.org.es

Seguido al Salón Dorado, entramos en el Chinesco, una habitación circular resuelta en rotonda, decorado con sedas con escenas exóticas y techo pintado al fresco, con formas geométricas y vegetales, así como figuradas (ángeles de cuerpo entero unidos por guirnaldas).

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Salón Chinesco. Foto: inversa.org.es

Continuamos hacia el comedor del palacio, una estancia de trazas neogóticas, con techo, aparadores, estanterías y zócalo realizadas en madera de nogal tallada, complementados con tapices con escenas naturalistas, disponiéndose al fondo una gran chimenea de mármol que armoniza con el resto.

Comedor del palacio. Foto propia

Terminamos nuestro recorrido por la biblioteca del Colegio, que hoy se utiliza también como sala de proyecciones y conferencias. Cuenta con estanterías en las que se combinan la madera tallada con el cristal y el hierro. Llama la atención su cubierta decorada con casetones dispuestos en relieve, de muy delicada ejecución y colorido.

Biblioteca del palacio. Foto propia

Al exterior, destacan sus muros de ladrillo visto sobre zócalo de cantería granítica, ménsulas, repisas, jambas, dinteles y algunos antepechos de la planta principal, incluido el de coronación de la puerta a Juan de Mena, de piedra blanca, así como el cuerpo de miradores superpuestos de hierro y cristal, y alero volado de canecillos de madera, que integran el conjunto.

Fachada de acceso. Foto: madrida360.es

A día de hoy, podemos contemplar en todo su esplendor una de las más bellas conjunciones de las artes en la arquitectura palaciega burguesa madrileña, siguiendo un estilo ecléctico, aunque con referencias al neorrenacimiento italiano. En suma un notable edificio, de indudable mérito artístico y arquitectónico, reflejo de la historia de la Villa de Madrid y adecuado a la propia historia y realidad del entorno madrileño donde está ubicado.

¿Te ha gustado esta entrada? ¿Sabes dónde está el palacio? Se encuentra muy cerca de la Plaza de Cibeles, a un paso del Parque del Retiro. Merece la pena acercarse a verlo y admirarlo así como todo el entorno. 


Bibliografía y Recursos electrónicos