PALACIOS DE MADRID (III): El palacio de Buenavista

Fachada principal. Foto: Lugares con historia

Después de conocer el Palacio de Amboage gracias a ¡Bienvenidos a Palacio!, vamos hoy a visitar el Palacio de Buenavista, actual Cuartel General del Ejercito de Tierra, con mucha historia a sus espaldas como seguidamente detallaremos.

El Palacio de Buenavista se encuentra situado sobre un elevado promontorio ajardinado desde donde se domina toda la Plaza de Cibeles, formando conjunto arquitectónico con el palacio de Linares, Palacio de Comunicaciones y el Banco de España.

Vista aérea del palacio. Foto: Palacetes de Madrid

Las primeras construcciones realizadas en este entorno datan del siglo XVI, cuando el arzobispo de Toledo D. Gaspar de Quiroga regala la propiedad al rey Felipe II, con ocasión del traslado de la Corte desde Valladolid a Madrid. Más tarde residiría aquí la hermana del rey, la emperatriz María de Austria.

El cardenal Gaspar de Quiroga. Foto: M. del Prado

El rey Felipe III lo recibe en herencia de su padre, aunque lo habita esporádicamente, vendiéndolo al poco tiempo. Desde entonces, los propietarios se fueron sucediendo: el marqués de la Ensenada, la reina viuda de Felipe V y madre de Carlos III, Isabel de Farnesio, que lo utilizaría como residencia al trasladarse desde Segovia, y que vivió en este palacio desde 1759 hasta su muerte en 1766.

En 1769, en la testamenteria de Isabel de Farnesio, don Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, XII Duque de Alba, adquiere las casas llamadas de Buenavista a la salida del Camino de Alcalá, y fue su nieta, la XIII Duquesa de Alba, María Teresa Cayetana quien inició la construcción del palacio actual, tras derribar la edificación existente. La obra fue proyectada por Juan Pedro Arnal en 1777. El arquitecto ideó un conjunto que sintetiza esquemas italianos y franceses, con fachada urbana hacia el norte.

Fernando de Silva y Alvarez de Toledo. Foto: Wikipedia

Tras la muerte sin herederos forzosos de la duquesa, se harían cargo del palacio sus allegados más próximos. Habrá que esperar años más tarde para que el Ayuntamiento de Madrid lo adquiera y se lo regale a Manuel Godoy, valido del rey Carlos IV. Éste llegará a invertir gran cantidad de dinero en acondicionarlo y decorarlo, pero no llegaría a habitarlo al caer en desgracia tras el Motín de Aranjuez, en 1808, siendo confiscados entonces todos sus bienes.

Manuel Godoy. Foto: Wikipedia

En la época de Fernando VII se quiso destinar a pinacoteca, con proyecto del arquitecto Antonio López Aguado, pero finalmente el rey lo cedió al Ejército, que lo convirtió en Museo de Artillería y de Ingenieros. En 1847 se destinó a Ministerio de la Guerra y a partir de entonces se emprendieron obras de reforma y ampliación con proyectos de diversos ingenieros, entre los que destacan los edificios a las calles de Prim y Barquillo, obra de José María Aparici. Desde 1981 es la sede del Cuartel General del Ejército de Tierra.

Y es que el palacio de Buenavista ha sido testigo de gran parte de nuestra historia desde el siglo XVI, pues además de los personajes mencionados este recinto fue ocupado también por otros monarcas y nobles como el General Espartero (regente del Reino), el General Prim, D. Miguel Primo de Rivera y D. Manuel Azaña (que fue Ministro de la Guerra y después Presidente de la II República).

Buena vista foto histórica
Imagen antigua del palacio. Foto: COAM

Desde el punto de vista artístico, consta de una serie de salones que conservan la historia y la importancia de todas las personalidades que lo habitaron en su momento. Cabe destacar su colección de tapices y alfombras de la Real Fábrica de Santa Bárbara, así como pinturas de grandes maestros, lámparas de la Real Fábrica de la Granja, porcelanas, relojes y una gran colección de muebles realizados en el siglo XIX.

Se accede a la planta noble desde una escalera noble y principal que da acceso al vestíbulo del piso superior.

Escalera de honor. Foto: Madrid, Villa y Corte

Las estancias que vamos a visitar son las siguientes:

Sala de Ayudantes, era la antigua sala de espera del Ministro de la Guerra. En ella podemos contemplar varias piezas de gran valor artístico como los retratos de varios reyes de la Casa de Borbón (Felipe V, Carlos III y Carlos IV) así como un destacado retrato de la reina Isabel II con su hija Isabel en brazos, que fue realizado por el pintor Federico Madrazo en 1852.

Salón Teniers, recibe este nombre por el pintor flamenco David Teniers (1611-1690), cuyas pinturas de temática costumbrista se inspiran los tapices que cubren sus paredes, realizados en el siglo XVIII en la Real Fábrica de Santa Bárbara. La importancia de esta sala reside en contemplar la evolución de los tapices de Andrés de la Calleja, José del Castillo y uno de Francisco de Goya (La caza del jabalí, 1775).

Sala Teniers. Foto propia

Salón Amarillo, servía de Sala de Audiencias del Ministro de la Guerra. En la actualidad se conoce como Salón Goya porque la mayoría de los tapices que lo decoran proceden de cartones de este pintor como “el paseo de Andalucía”, “La era”, “La vendimia” o “El columpio”. En cuanto al mobiliario debemos hacer mención de dos consolas que fueron diseñadas por el arquitecto Ventura Rodríguez y que podrían haber formado parte de piezas adquiridas por Godoy para este palacio.

Salón Goya. Foto propia

Salón de las Audienciasera el despacho del Ministro. Las paredes se encuentran revestidas con hilo de seda y madera de caoba, así como el techo pintado con decoración de temática pompeyana y una chimenea de mármol blanco con incrustaciones de piedras semipreciosas. En cuanto al mobiliario, destaca la espléndida mesa de escritorio de estilo Imperio y madera de raíz, así como los sillones y sofás.

Sala de Audiencias. Foto: elbarco.es

Atravesando una cancela realizada en metal dorado y cristal, llegamos al Salón Quijote decorado con tapices con escenas en la que se representan pasajes de la obra de Cervantes, realizados por la Real Fábrica de Santa Bárbara.

Salón Quijote. Foto propia

En el Salón Prim llama la atención un retrato del General pintado por Esteban Vicente en 1889. Le acompaña un gran cuadro en el que se representa la Batalla de Tetuán durante la Guerra de África (1859-1860), obra atribuida al pintor Sans y Cabot.

La visita termina en el Salón de Embajadores, que hoy en día es el lugar más representativo del Palacio. Posee ricas decoraciones en los techos que representan al Ejército y la Marina. Son de destacar dos esculturas ecuestres, una de Alfonso XIII realizada por Mariano Benlliure, y otra atribuida al mismo artista de Alfonso XII. En las últimas décadas, este salón solo se ha utilizado para actos como la imposición de grandes condecoraciones.

Salón de los Embajadores. Foto propia

El Palacio de Buenavista no cabe duda que es un lugar emblemático. Su historia, muy llena de acontemientos clave, le convierte en un edificio singular. Desde el punto de vista artístico, representa una de las obras cumbre del Neoclasicismo español. Su posición privilegiada, heredada de un pasado histórico, y su articulación de volúmenes, le dan un aire de magnificencia y solemnidad.

 


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