ARQUITECTURA FINANCIERA EN MADRID (III): Palacio de la Bolsa de Madrid

PALACIO DE LA BOLSA DE MADRID

Dentro de la arquitectura financiera resulta interesante y poco conocido uno de los edificios que regulan parte de nuestra economía nacional. Se trata del Palacio de la Bolsa de Madrid. Entramos en un lugar donde se negocia el Mercado de Valores de España, siendo nuestra ciudad el principal mercado.

Ubicado en la plaza de la Lealtad, abrió sus puertas el 7 de mayo de 1893 tras la inauguración de la reina regente María Cristina, madre de Alfonso XIII.

Fue José I, hermano de Napoleón Bonaparte, quien trajo la Bolsa a Madrid, pero hasta 1831 no empezó a funcionar. Aunque en España fue toda una novedad, la Bolsa ya llevaba funcionando en otras ciudades europeas como Amsterdam más de 200 años donde tomó el nombre de la casa de la familia Van der Buërse, ante la que en el siglo XIV hacían sus transacciones los comerciantes de Brujas.

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Vista lateral de la fachada. Foto: Panoramio

Anterior a su actual emplazamiento, esta institución financiera fue posiblemente una de las que más sedes recorrió. En total tuvo once emplazamientos diferentes entre los que hubo iglesias y conventos, el circo ecuestre de Paúl de la calle Barquillo, la casa de la Aduana en la plaza de la Leña -después denominada calle de la Bolsa-, y también ocupó varias casas particulares.

Será en 1878 cuando se decide construir una sede permanente de la Bolsa. En esta ocasión se eligieron unos terrenos que habían ocupado las caballerizas del palacio del Buen Retiro y que, más tarde, fue utilizadas para levantar el teatro El Dorado. La financiación de la construcción se hizo mediante la emisión de acciones. Asegurada esta ayuda, la Junta de Obras de la Bolsa de Comercio convocó en 1884 un concurso ganado por el arquitecto Enrique María Repullés y Vargas. El proyecto se inspiró en el edificio de la Bolsa de Viena.

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Bolsa de Comercio. Fuente: BNE

Tras ocho años de obras ininterrumpidas, el edificio fue terminado, abriendo sus puertas el palacio de la Bolsa, un palacio de estilo neoclásico muy en la línea de los palacios del Madrid de la época, cómo el Banco de España, la Biblioteca Nacional, El Museo de Arte Moderno y la Real Academia de la Lengua, entre otros.

A lo largo de la historia, la Bolsa ha jugado un papel decisivo en el desarrollo del país como lugar de encuentro entre empresas y ahorradores. El edificio es hoy uno de los emblemas arquitectónicos de nuestra ciudad.

Fachada de la Bolsa (detalle). Foto: Wikimedia

De planta irregular, su fachada principal mide 66 metros en la que destaca su imponente pórtico de seis columnas, de perfecta y clásica traza, con fuste estriado de orden corintio, coronado por un ático con cuatro medallones que representan el Comercio, la Industria, la Agricultura y la Navegación, realizados por el escultor Francisco Molinelli. Más arriba se sitúa un escudo de España, con las armas reales, enmarcado por dos ángelotes.

En los laterales del pórtico se encuentran las puertas de acceso a las alas en las que ubican las oficinas de la Bolsa. Por otra parte, la puerta central, dispuesta al finalizar la escalinata que precede a las columnas, da paso a la Sala de Contrataciones donde se realiza toda la actividad bursátil.

Vista general de la Sala. Foto: El Pais

Esta estancia, considerada como la joya del palacio, consta de un doble piso de arquería, ábside semicircular y suntuosa decoración de la nave central cubierta on una bóveda esquifada de cristal sostenida por vigas de hierro.

En la arquería inferior, pueden observarse toda una serie de pilastras estriadas cuyos capiteles decorados con el emblema del Comercio, y la superior con columnas de mármol coronadas por capiteles y basas de bronce.

Vista de la Sala. Foto: eleconomista.es

Entre las arquivoltas se sitúan los escudos y nombres de los países con los que España mantenía mayores relaciones comerciales a finales del siglo XIX y en un plano superior, los escudos y nombres de las más productivas provincias españolas; (incluidas Cuba y Filipinas) que alternan con unos bolsines dorados que evocan el apellido de la familia Van der Bürse de Brujas, donde se realizaban encuentros y transacciones  y que dio lugar la denominación de Bolsa a esta actividad económica. En la parte superior los ventanales enmarcados en franjas doradas dejan pasar la luz del sol en una solución tan efectista como afortunada.

Detalles de arquerías y decoración. Foto: viajerosblog.com   

También se pueden apreciar detalles de la decoración de sus paredes con pinturas a cargo de Luis Taberner junto a Luis Imbrol, con alusiones a distintas provincias españolas y a otros países con los que España mantenía una mayor relación comercial en 1893.

Decoración (detalle). Foto: periodisticos.com

Junto a lo descrito, cuenta en el centro de la estancia con un gran reloj de cuatro esferas, una de ellas es un barómetro, réplica del existente en la Bolsa de Amsterdam, objeto imprescindible en un mercado de valores como es la Bolsa.

Reloj sobre una columna. Foto: miradormadrid.com

El Palacio de la Bolsa fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, el 6 de noviembre de 1992.

Aunque está lejos de alcanzar las dimensiones de las más grandes del continente, sin embargo la Bolsa de Madrid, con sus 3.288 metros cuadrados, se erige hoy en día como una de las más modernas y activas de Europa.

Sin lugar a dudas, merece la pena hacer una visita a este edificio centenario que nuestros antepasados levantaron en tiempos muy distintos a los nuestros, en el que los gobernantes y la sociedad confiaban y creían más en la fuerza del progreso y en el comercio.

Fachada principal de la Bolsa. Foto: mapio.net

¿Conocéis la Bolsa de Madrid? ¿Os ha gustado esta entrada? Os invito a que vayáis a conocerla. Podéis haceros una idea pulsando en el siguiente enlace:  Palacio de la Bolsa [Visita Virtual]