ARQUITECTURA DEL HIERRO EN MADRID (II): La estación de Atocha

Estación de Atocha. Foto: texfoto.com

Una nueva entrada nos acerca hoy a un entorno singular donde el hierro como material constructivo hace, una vez más, acto de presencia. Hablamos de la estación madrileña de Atocha, de larga historia entre proyectos y edificios, que evolucionó desde un modesto embarcadero hasta su última ampliación y transformación del edificio del siglo XIX.

Estamos ante un complejo ferroviario situado en las proximidades de la plaza del Emperador Carlos V. Su primer referente fue un simple embarcadero (inaugurado el 9 de febrero de 1851), que fue ampliado hasta convertirse en la estación del Mediodía (inaugurada en 1892), propiedad inicialmente de la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA).

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Estación de Atocha (1888). Foto: Arquitectura e ingeniería del hierro… p. 211.

Era la primera estación de ferrocarril de Madrid y la cabecera de la línea Madrid-Aranjuez. El día de la inauguración se realizó un viaje hasta Aranjuez con la reina Isabel II como destacada pasajera.

Con el tiempo, la estación de Atocha ha ido cambiando. La que hoy podemos contemplar es el resultado de la ampliación realizada en su día por Rafael Moneo con la llegada del AVE de la línea Madrid-Sevilla. Las obras se realizaron entre 1985 y 1992, y se crearon dos nuevas estaciones de gran capacidad completamente nuevas: la estación de Puerta de Atocha que acoge la nueva línea de alta velocidad y situada tras la estación original, y la estación de Atocha Cercanías, que acoge las líneas que continúan hacia el túnel de la Castellana y posteriormente también hacia Sol y que comunican con el sur y el este de Madrid. La construcción incluye un intercambiador que aglutina las estaciones de Atocha Cercanías y la del Metro de Madrid Atocha Renfe.

Acceso al interior de la estación. Foto: blipoint.com

La estación original se conservó. En su interior se construyó el vestíbulo que da acceso a las otras estaciones. Incluye un jardín tropical en el lugar donde originalmente estuvieron vías y andenes. Un invernadero gigante en el que se plantaron una gran variedad de árboles y un total de 7.200 plantas de 260 especies, con estanques en su frontal.

Invernadero. Estación Atocha. Foto propia

En la dirección de las obras intervino Alberto de Palacio, colaborador de Gustave Eiffel y el ingeniero Leon Beau, a quien correspondió el montaje de la cubierta de su gran nave de 154 metros de largo, 48,76 metros de luz y 27 metros de altura. La cubierta de hierro se construyó en Bélgica bajo la inspiración de las construcciones de la Exposición Universal de París en 1867. Esta estructura quedó cerrada por el extremo que da a la glorieta del Emperador Carlos V, donde vemos la característica fachada, que es la imagen más conocida de la estación.

Tanto al interior como al exterior, presenta una dualidad de materiales: por un lado los edificios se sustentan en vigas de hierro, utilizando el cristal para cubrir su amplia cubierta. Por otra, y ante la disponibilidad de utilizar un material barato, enraizado en la tradición madrileña, encontramos el ladrillo que da como resultado una propuesta de albañilería virtuosa en la configuración de fábricas y cerramientos, dentro del eclecticismo de la época y su componente decorativo, con un predominio de formas historicistas combinadas con otras neomudéjares y modernistas.

Por eso, la estación de Atocha es un perfecto ejemplo de arquitectura de hierro y cristal, donde no renuncia a ciertos caracteres historicistas propiamente madrileños, en especial los neomudéjares.

Vista actual de la Estación de Atocha. Foto: Arquitectura e ingeniería del hierro… p. 212.

En la actualidad, la estación sigue evolucionando así como el complejo ferroviario que le rodea, remodelando urbanísticamente la zona, además de separar los barrios de Retiro y Pacífico. Unido a ello, el impacto social ha sido un hecho determinante, en función al volumen de pasajeros que la utilizan.

 


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