OFICIOS DE MADRID (III): Las lavanderas del Manzanares

Lavandera. Foto: miscelaneasss.wordpress.com

Todo el entorno del río Manzanares está unido a la historia de la clase trabajadora de Madrid. La cercanía con el agua es sinónimo de productividad y la explotación  extendida de sus cauces traerá consigo recuerdos del río no tan agradables.

De todas las figuras y oficios que podemos relacionar con este río, hay una que, sin lugar a dudas, podemos considerar como de las más importantes unida a la vida popular madrileña: las lavanderas del Manzanares. Vamos a conocer a este nuevo personaje de nuestro Madrid más profundo, con intención de darle una valoración a día de hoy. 

La lavandera, como profesión aparece con el establecimiento de la Corte en Madrid en el siglo XVI hasta bien entrado el siglo XX. Desde ese momento, fue retratada en los escritos e historias de autores como Lope de Vega, Ramón de la Cruz, Carlos de Arniches, y en las escrituras del viaje por España en 1862, realizado por el Barón Charles Davillier y Gustave Doré, quienes la describen de esta forma:

     “También tiene sus náyades (el río), que en realidad son simples lavanderas, robustas hijas de Galicia, con las que a menudo se encuentra uno cuando suben o bajan por la Cuesta de la Vega, llevando un enorme paquete de ropa blanca en equilibrio sobre la cabeza y otro bajo cada brazo. Estas lavanderas cavan en la arena unos hoyos, que ellas llaman lavaderos, en los que retienen todo lo que más pueden las avaras ondas del pequeño curso de agua… Estas lavanderas ocupan en una gran longitud, desde el puente de Toledo hasta el de la Casa de Campo, el curso del Manzanares, que se divide en varios regueros y se encuentra metamorfoseado en agua de jabón. El lecho del río sustenta a muchas chozas de cañas, destinadas a defender a las lavanderas de los rayos del sol. También se ven largas filas de pértigas, en paralelo, y en las cuales se secan los paños menores de Madrid”

Lavanderas del Manzanares. Foto: lavaderospublicos.net

Será también un gremio recurrente en las páginas de costumbristas madrileños como Arturo Barea, Ignacio Aldecoa, Antonio Ferres o Pío Barroja, entre otros muchos. De igual forma, fue recogida y registrada durante más de tres siglos por pintores y dibujantes, en escenas conservadas en museos y firmadas por Francisco de Goya o Aureliano de Beruete, así como las series de Casimiro Sainz.

Estas mujeres bajaban hasta el río para lavar la ropa de las clases más acomodadas, con tal de sacar una paga por este menester. Su vida era realmente dura. Al igual que en otras grandes capitales, constituyeron un grupo social marginado y, en distintos periodos, carente de organización gremial, aunque sujeto a duros reglamentos municipales.

Las lavanderas eran mujeres viudas, así como madres de familia numerosas, madres solteras, ancianas e incluso niñas. Ellas usaban una especie de cajón de madera que tenía una tabla donde frotaban la ropa, aplicando la “ceniza de la colada” que se hacía cociendo ceniza de la cocina, en barreños y, finalmente, la colgaban en los tendederos verticales. Asimismo, para hacer la colada empleaban jabón que compraban en las fábricas de la zona sur de la ciudad. Además, este trabajo suponía un esfuerzo físico  enorme por las tantas horas que permanecían agachadas, encorvadas y de rodillas, soportando las inclemencias del tiempo. El Ayuntamiento sacaba bastante renta de los lavaderos, sufragando con ello el salario de los porteros y otros funcionarios, aunque cada pocos años debía restaurar el complejo entramado de canalillos y pontones, arrasados por las crecidas del río.

Tipos de lavanderas. Foto: javierbarreiro.wordpress.com/tag/sociabilidad/

A fines del siglo XIX, llegaron a trabajar en los lavaderos nada menos que 4000 lavanderas, las cuales lograron con gran esfuerzo mantenerse y vivir en condiciones muy difíciles, aportando carácter al madrileño.

Lavanderas. Foto: pinterest.es

Las zonas donde se concentraban el mayor número de lavanderas era entre los puentes de Segovia y Toledo, el actual puente de la Reina Victoria. También en las praderas del Puente del Rey, al cabo de la Cuesta de San Vicente, sobre todo desde que a finales del siglo XIX la reina consorte de España, María Victoria dal Pozzo della Cisterna, esposa del rey Amadeo I de Saboya, determinó construir un Asilo de Lavanderas (1872) con el fin de aliviar la trágica situación de ellas, acogiendo en esta institución tanto a los niños (unos 300 menores de cinco años), mientras sus madres trabajaban en el río, como a las lavanderas cuando necesitaran cuidados.

Inauguración del Asilo de Lavanderas (1872). Foto: Wikipedia

El viejo asilo fue destruido durante la Guerra Civil, pero en 1944 se construyó uno nuevo en la intercesión del Paseo Imperial con el Paseo de Pontones, usado como casa de caridad hasta principios de los años setenta. Abandonado durante décadas, se dispuso la rehabilitación del edificio en 1980, dedicando su espacio a servicios municipales.

Las lavanderas, junto a los serenos y a las aguadoras quizá sean el personaje popular que más aparece en el género chico y también en los sainetes. En la zarzuela titulada “El Manzanares”, dos de estas mujeres llegan a las manos por cuestión de la disputa de un hombre llamado José. En “El chaleco blanco”, aparecen las lavanderas en las márgenes del Manzanares: “Al bajar a las bancas del Manzanares, sin querer olvidamos nuestros pesares. Parece que el agua nuestras penitas lleva corriendo cuando se va; y nos deja la alegría de pasar la vía que es bien arrastrá”. También aparece nuestra protagonista en “La Revoltosa”.

Lavandera de Madrid. Foto: todocoleccion.net

En los años veinte del siglo pasado aún quedaban dieciocho lavaderos en las riberas del Manzanares y otros veinte en distintos puntos de Madrid. En la postguerra el Manzanares ya no era un río de aguas limpias para lavar la ropa; desaparecieron paulatinamente los lavaderos instalados junto a las fuentes públicas y de las orillas del río se fueron desmontando esas barracas, los postes para orear la ropa, el tinglado de la lavandería. El tiempo había acabado con un viejo oficio.

Lavaderos del Manzanares y Palacio Real. Foto: Wikipedia

Bibliografía y Recursos electrónicos

  • DOMÍNGUEZ, Rosalía., “Tipos y costumbres peculiares de finales del Madrid del siglo XIX”, Madrid Histórico, nº 75, mayo/junio, 2018, 70-74.
  • GALLARDO, Carmen., La reina de las lavanderas. Madrid, La Esfera de Libros, 2012.
  • ORTEGA VIDAL, Javier; MARTÍNEZ DÍAZ, Ángel y MARÍN PERELLÓN, Francisco José., Entre los Puentes del Rey y de Segovia. Secuencias gráficas del río Manzanares desde el siglo XVI al XX. Colección Libros Patrimonio. Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 2008.
  • RÍO LÓPEZ, Ángel del., Viejos oficios de Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, Madrid de Bolsillo, 3, 2002.
  • Las Lavanderas del Río Manzanares [Blog Moveo.es]