COMERCIOS DE MADRID (II): Casa Matesanz

CASA MATESANZ

Un nuevo comercio abre sus puertas en la céntrica calle madrileña de Gran Vía. Se trata de la Casa Matesanz, obra del arquitecto Antonio Palacios que ya tuvimos oportunidad de conocer en una entrada anterior de este blog, y que ahora, de nuevo, nos vuelve a sorprender por el mérito y la genialidad de sus obras, constituyendo el Madrid más emblemático y admirado por todos los que se acercan a conocer su legado arquitectónico.

Ubicado en el número 27 de la Gran Vía, fue un encargo directo que realizaron en 1919 los hermanos Antolín y Jacinto Matesanz a Antonio Palacios para la construcción de una casa comercial que albergara tiendas, oficinas y despachos de alquiler. Se edificó en el mismo solar en el que había estado ubicada en el siglo XVI la vivienda que Juan de Herrera construyó para el escultor italiano Giacomo Trezzo, conocido en España como Jacome Trezzo y que dio nombre a una de las calles sobre parte de cuyo trazado se levantó el segundo tramo de la Gran Vía.

Casa Matesanz. Vista al exterior. Foto: Wikipedia

El encargo va a coincidir con la construcción de la ya conocida Casa Palazuelo, un trabajo de análogas características que Palacios estaba ejecutando entre las calles Mayor y Arenal. Debido a que algunos elementos utilizados eran contrarios a las ordenanzas municipales en materia de urbanismo, ello le llevaría a realizar algunas modificaciones respecto al proyecto original, lo que retrasó el comienzo de las obras hasta 1921, finalizando el 1 de octubre de 1923.

Casa Palazuelo. Exterior. Foto: Wikipedia.

El edificio propuesto por Palacios se inspira en los realizados en grandes ciudades del extranjero y muy especialmente en las de Estados Unidos, recibiendo una clara influencia de la Escuela de Chicago.

Fachada principal. Exterior. Foto: Mapio.net

El exterior muestra un alzado de tres cuerpos. El primero de ellos enlaza la planta baja con el segundo entresuelo mediante un conjunto de pilastras de granito rematadas en ménsulas con triglifos que sostienen un balcón que recorre las tres fachadas del edificio. El segundo cuerpo se articula en esbeltas pilastras jónicas que culminan en grandes arcos semicirculares y entre las cuales asoman unos miradores de acero y cristal. Finalmente, el último tramo comienza con un nuevo balcón corrido sobre el que se disponen dos plantas retranqueadas, en la última de las cuales emergen dos torreones. Las esquinas redondeadas, el empleo de materiales como el cristal y el acero en los miradores, o la cerámica en los motivos ornamentales, son algunos de los detalles modernos que Palacios introduce aquí en este edificio.

En contraste, el interior presenta una distribución vertical en la que destina el subsótano a alojar los servicios generales de calefacción, maquinaria y almacén; el  sótano para dos locales comerciales; seis plantas diáfanas para que los ocupantes los adapten a sus necesidades, y los dos últimos niveles los reparte en catorce despachos con sus respectivas antesalas de espera y dos aseos comunes.

Destaca el vestíbulo central, un patio de planta circo circoagonal y estructura metálica que se extiende en altura hasta la séptima planta, donde remata en una falsa cubierta de cristal. En el fondo se sitúa una escalera imperial de traza ovalada y en los laterales dos ascensores exentos.

A lo largo de su historia el edificio ha sufrido diversas obras de remodelación y acondicionamiento para albergar diversos tipos de actividades que fueron alterando su aspecto original, fundamentalmente el zócalo y las pilastras. Sus plantas comerciales estuvieron ocupadas por la sastrería Mata Hermanos, el Café Spiedum, famoso en las décadas de los cuarenta y cincuenta, de clara inspiración inglesa célebre por sus billares, su asador de pollos y sus terrazas de verano a pie de calle, o los Almacenes Quirós, firma de punto y confección que contaba con varias sucursales en Madrid.  En la actualidad es también conocido por tener en sus bajos una de las mejores tiendas de tejidos de Madrid, Julián López, y además alberga la sede de la Escuela Madrileña de Decoración.

De nuevo, tal y como vimos en la Casa Comercial Palazuelo, la carta de presentación de este edificio es su grandioso espacio central, un lugar que enseguida nos transporta a otra época haciéndonos contemplar y admirar los aires lujosos de inicios del siglo XX. Un secreto que se esconde, deslumbrante, a orillas de la Gran Vía por donde, día tras día, miles de visitantes transitan ignorando su presencia.

¿Conoces este antiguo centro comercial de Madrid? ¿Sabes dónde está ubicado? De nuevo, Antonio Palacios nos presenta uno de los mejores edificios de nuestra ciudad. Merece la pena pararse a contemplarlo.

 


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