IGLESIAS DE MADRID (IX): Ermita de la Virgen del Puerto, una obra emblemática dentro de la arquitectura barroca madrileña

Ermita-Virgen-Puerto

Madrid es una ciudad que nos sorprende a cada momento. Resulta curioso encontrarnos con construcciones que aunque han estado semiescondidas durante mucho tiempo, ahora vuelven a resurgir. En esta ocasión, vamos a conocer la ermita de la Virgen del Puerto, una joya recuperada dentro del entorno urbano, obra del arquitecto Pedro de Ribera.

Se encuentra situada junto al puente de Segovia, en los aledaños del Manzanares que rodean por occidente al Palacio Real en paralelo al Campo del Moro y al parque de Atenas.

Felipe V, obra de Miguel Jacinto Meléndez

Este recinto sagrado fue la nota más destacada de uno de los logros urbanísticos del reinado del rey Felipe V que sirvieron de precedente a los desarrollados en Madrid por su hijo Carlos III.

Francisco Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, obra de Miguel Jacinto Meléndez

La ermita fue una aportación personal de una figura destacada dentro de este reinado, como fue don Francisco Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, convertido en Corregidor de Madrid. Él fue quien costeó su construcción, ocupándose además de fundar un patronato con sustanciosas dotaciones para conservar el edificio, perpetuar el culto rendido en él a la Virgen del Puerto y la celebración de una serie de misas por su alma y todas las del Purgatorio.

Su veneración a la Virgen bajo la advocación “del Puerto” debió suscitarse precisamente cuando ocupó el cargo de Corregidor de Plasencia antes de llegar a serlo de nuestra ciudad. El origen de tal advocación debe buscarse en una imagen de la Virgen amamantando a Jesús que se veneraba en el puerto de Lisboa. Desde allí pasó a los montes extremeños con motivo de la invasión árabe iniciada en el 711. Los naturales de Plasencia la adoptaron por patrona, erigiéndole una ermita en un altozano próximo a la ciudad rodeado de excelsa vegetación, ermita que quedó reemplazada en el siglo XVII por el santuario actual.

J.B. Palomino: Imagen de la Virgen del Puerto

El marqués de Vadillo debió sentir predilección por este santuario. De hecho, al plantearse en la capital madrileña la apertura de un nuevo paseo, fue la excusa perfecta para insertar en lo que, en esos momentos, era la periferia de la corte una construcción mariana evocadora de aquella.

Las obras del paseo se iniciaron en 1716. También las de la ermita, terminándose ésta dos años después, en 1718. Su arquitecto, Pedro de Ribera, veía así cumplimentada su primera obra arquitectónica de entidad, la obra que consolidó la admiración que le procesaba el marqués, propiciando que éste le diera oportunidad de proyectar obras tan importantes y emblemáticas en Madrid como el Cuartel de Guardias de Corps (Cuartel del Conde Duque), el puente de Toledo y la fachada del Hospicio (actual Museo de Historia). A raíz de esta pequeña ermita el marqués de Vadillo no cesaría de apoyarle hasta verle convertido en Maestro Mayor de las Obras de Madrid y sus Fuentes.

Fue tal el apego que el marqués tuvo por esta ermita, que poco antes de morir ampliaría la consignación de la fundación e hizo testamento nombrándola heredera de un tercio de sus bienes. En el testamento dejó escrito también su deseo de ser enterrado en el sepulcro que había mandado realizar para este fin “vaxo la peana del altar maior” de la ermita. Sus deseos se cumplieron. Murió el 24 de junio de 1729 y fue enterrado allí. El maestro cantero Juan de Revuelta se encargó de realizar algunos retoques en el sepulcro de la ermita con tal motivo.

Sepulcro del marqués de Vadillo. Foto: Viendo Madrid

Al interior, presenta un ordenamiento centralizado compuesto por una planta octogonal, que integra cuatro medias exedras enfrentadas dos a dos en los ejes mayores de dos elipses contrapuestas. En uno de tales ejes se sitúa el altar mayor; en el otro los retablos laterales.

Todo el edificio se encuentra sustentado por pilastras sobre la que descansa una cornisa apoyada en ménsulas. En los machones se abren balcones y en los arranques de la cúpula se disponen grandes medallones decorados con jarrones y azucenas, símbolos de la pureza de la Virgen.

Vista hacia el altar mayor. Foto: flickr.com 

Al fondo, la capilla mayor se encuentra dentro de un espacio semicircular, con un retablo moderno imitando modelos barrocos, con columnas que sustentan el entablamento. En su centro se sitúa la imagen de la Virgen del Puerto, réplica de escultor Víctor González Gil, de la que se venera en su ermita placentina. Nos muestra a María dando el pecho al Niño, dentro de un bello y armonioso conjunto.

Retablo mayor. Detalle de la Virgen del Puerto. Foto: Viendo Madrid

En contraste, al exterior vemos una serie de superficies planas que no nos transmiten su organización interna. En toda ella se ve un predominio del ladrillo en sus fachadas, tejas arcillosas y pizarra en sus cubiertas. La fachada principal se encuentra flanqueada por dos torres con sus correspondientes campanas y chapiteles. El portal es adintelado en la que destaca la cúpula con su chapitel ochavado.

Este recinto sagrado fue completamente destruido durante la Guerra Civil española (1936-1939), quedando solo en pie los muros maestros.  En 1945 tuvo que levantarse de nuevo siguiendo su arquitecto, Carlos Mendoza, el modelo original. Este mismo año sería declarado Monumento histórico artístico, por lo que hoy conserva la distinción de Bien de Interés Cultural.

También la talla de la Virgen desapareció y fue sustituida por una réplica. En la actualidad se han reconstruido los retablos, el de la capilla mayor en el 2000 y los de las capillas laterales hace unos años.

Vista general hacia la cabecera. Foto: Madrid en foto

A modo conclusión, vemos que a pesar de que fue para Pedro de Ribera el primer reto arquitectónico de entidad que tuvo que afrontar, sin embargo supo convertir esta pequeña ermita en una muestra experimental del barroco de esplendor, contribuyendo a abrir un nuevo camino a nuestra arquitectura.

José Alonso Arce: Representación del Paseo Nuevo (1734)

Por tanto, debemos considerarlo como uno de los ejemplos más representativos del barroco madrileño, aunque en pequeña escala, dadas sus dimensiones. De hecho, tiene el encanto de los espacios reducidos, que invitan a la oración y a la reflexión.

Ermita de la Virgen del Puerto. Foto: Wikipedia

¿Has visitado alguna vez esta ermita? ¿Conoces otras obras de Pedro de Ribera? Nos encontramos con una joya arquitectónica dentro del barroco madrileño del siglo XVIII. 


Bibliografía y Recursos electrónicos

  • MEDIALDEA VEIGA, Sara., 500 ideas para descubrir Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, 2015.
  • VERDÚ RUIZ, Matilde., El arquitecto Pedro de Ribera (1681-1742). Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1998.
  • Ermita de la Virgen del Puerto: [Monumentamadrid]

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