IGLESIAS DE MADRID (V): San Fermín de los Navarros y la arquitectura neomudéjar

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Biblioteca Joaquín Leguina (antigua Fábrica El Águila). Foto: Wikipedia

Entre los siglos XIX y XX surgió y se desarrolló una escuela arquitectónica denominada historicismo, también denominada romanticismo, cuyo objetivo fundamental era concentrar todos los esfuerzos en recuperar la arquitectura de tiempos pasados. Lo que se buscaba era imitar estilos arquitectónicos de otras épocas incorporándole algunas características culturales de esos siglos.

Esta escuela trajo consigo no sólo la restauración de estilos “internacionales” como el gótico, románico, bizantino, etc., sino también despertar otros aspectos de carácter nacionalista. Entre ellos va a destacar el llamado neomudéjar, que tuvo como foco principal a Madrid.

Si el mudéjar fue toledano, puede decirse que en principio el neomudéjar fue madrileño. En efecto, se trata de una arquitectura donde se va a emplear fundamentalmente el ladrillo, de rápida construcción y bajo coste, que irá creciendo en Madrid a medida que la ciudad se ensanchaba poblándose con edificios que, de modo natural y espontáneo, se acogieron a la modalidad neomudéjar. Asimismo, gran número de casas, de no excesivos presupuestos y sin más pretensiones que las de una espontánea funcionalidad y firmeza, fueron recogiendo los resultados, sorprendentes a veces, del estilo que intentaba basar todos sus problemas en la construcción en ladrillo.

Sus fachadas se decorando con motivos mudéjares, tratados con mayor o menor libertad según los casos, y así fueron surgiendo no sólo casas particulares, sino también iglesias, hospitales, casas de beneficencia, colegios, edificios de esparcimiento, etc., con un carácter plenamente madrileño, y que suponen una de las aportaciones más destacadas a la arquitectura del siglo XIX.

En el caso que aquí nos ocupa, la iglesia de San Fermín de los Navarros nos encontramos con un templo ubicado en el barrio madrileño de Chamberí. Este edificio fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento el 20 de abril de 1995. Desde el punto de vista arquitectónico es una muestra clara de neomudéjar madrileño.

Fachada de la iglesia. Foto: flickr.com

De sus orígenes, sabemos que existía una precedente en nuestra ciudad. El 7 de julio de 1684, un grupo de devotos navarros de San Fermín residentes en Madrid van a fundar la Real Congregación de San Fermín de los Navarros. La Hermandad, que veneraba la reliquia de su patrón en la capilla de la iglesia del convento de San Francisco de Paula, pronto se vio en la necesidad de buscar un nuevo emplazamiento para situar su sede. Tras permanecer un tiempo en la iglesia de la Trinidad de la calle Atocha, se van a asentar en un solar propio adquirido por compra a los herederos del VI Conde Monterrey el 1 de septiembre de 1743, situado entre la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas) y el Prado de San Jerónimo, donde permanecieron hasta 1882 en que fueron vendidos los terrenos para una nueva sede del Banco de España.

Alzados San Fermin
Alzados oeste y norte de la iglesia. Fuente: Arquitectura, nº 125, 1969, p. 31.

En ese momento, la Congregación inició los trámites para la construcción de un nuevo templo en un solar que era propiedad de la infanta Isabel de Borbón (hija mayor de la reina Isabel II) situado en el antiguo paseo del Cisne, actual Paseo de Eduardo Dato. Los arquitectos encargados de realizarla fueron Eugenio Jiménez Correa y Carlos Velasco Pintado siguiendo la corriente historicista neomudéjar (al exterior) y neogótica (en su interior). Las obras dieron comienzo en 1886 y en 1890 se llegaría a su fin, precisamente el 7 de julio con la presencia de la citada infanta.

Planta de la iglesia. Fuente: Wikipedia

La iglesia consta de planta de cruz latina de tres naves divididas en tres tramos, donde sobresale la central, de mayor amplitud, cubierta con bóvedas de crucería. Consta de crucero no marcado en planta, coronado por una bóveda estrellada y cabecera poligonal, donde se sitúa el retablo mayor, realizado según el proyecto del arquitecto José Yárnoz. Consta de un cuerpo inferior presidido por una escultura de bulto redondo de San Fermín, obra de Fructuoso Orduña. Sobre él, un frontón partido da paso al cuerpo superior donde se sitúa la Virgen del Patrocino, obra de Juan Pascual de Mena.

San Fermín. Foto: diversidadvirtual.org

En lineas generales, sigue el estilo neogótico, por la presencia de los arcos ojivales, cubiertas de crucería, así como por el tipo de molduras y una serie de motivos decorativos dispuestos entorno a ella.

Vista de la iglesia hacia la cabecera. Foto: turismomadrid.es

Al exterior, la iglesia se encuentra en la línea del mudéjar toledano, con ejemplos como Santiago del Arrabal. La fábrica refleja una combinación de ladrillo, algunos esmaltados en verde y blanco, y mampostería encintada.

La fachada principal presenta una puerta de acceso compuesta por un arco apuntado enmarcado por un alfiz moldurado de granito, a cuyos lados se disponen los escudos de España y Navarra. Sobre éste se dispone una hornacina, en forma de arco de herradura apuntado, que alberga la imagen de San Fermín, obra realizada por el escultor del retablo mayor.

Torre de la iglesia. Foto: wikiwand.com

Coronando el conjunto y acentuando la verticalidad, se alza la torre a los pies del templo. En la parte inferior se sitúa el reloj, rodeado por una fábrica de ladrillo “en esquinilla”, mientras que el cuerpo superior se horada por cuatro arcos geminados en herradura dispuestos en cada frente, para alojar el cuerpo de campanas.

En conclusión, la iglesia de San Fermín de los Navarros  es uno de los primeros edificios en que el mudejarismo se presenta con una cierta preocupación historicista y de arqueológica reconstrucción, por lo que el conocimiento experimental de los monumentos mudéjares y la aplicación de sus sistemas constructivos y estilísticos va a sentar las bases para los planteamientos nacionalistas.

¿Te ha gustado el post? ¿Has tenido oportunidad de visitar esta iglesia? Además de ella, ¿conoces otras construcciones neomudéjares? Sorprende como todas ellas reflejan el espíritu y la inquietud que imperaba en el momento en que fueron realizadas.


Bibliografía y Recursos electrónicos

  • GARCÍA GUTIÉRREZ, Pedro F. y MARTÍNEZ CARBAJO, Agustín F., Iglesias de Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, 2006, 297-302.
  • GONZÁLEZ AMEZQUETA, Adolfo., “La arquitectura neomudejar madrileña de los siglos XIX-XX”, Arquitectura, año 11, nº 125, mayo 1969, 1-74.
  • NAVASCUÉS PALACIO, Pedro., Arquitectura y arquitectos madrileños del siglo XIX. Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1973.
  • Iglesia de San Fermín de los Navarros, Madrid [Post: Un sereno transitando la ciudad].