PARQUES Y JARDINES DE MADRID (V): Jardín de las Tres Culturas, Parque lineal del Manzanares y de Enrique Tierno Galván

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Además de los espacios naturales que ya hemos conocido en las dos últimas entradas, Madrid cuenta con otros jardines y parques que poseen unas vistas extraordinarias, lagos, estanques y fuentes, carriles-bici, estatuas o conjuntos escultóricos que llevan el nombre del parque así como los que representan un aspecto muy conectado con el entorno donde se encuentran ubicados (junto a un río, monumento…), o son un símbolo de la cultura a la que representan.

En esta ocasión, vamos a adentrarnos en entornos que, aunque son de reciente creación respecto a los que hemos visto, no por ello son menos importantes. Incluso puede que nos sorprendan aún más por su situación. Nos estamos refiriendo al Jardín de las Tres Culturas, aParque Lineal del Manzanares y al de Enrique Tierno Galván.

Jardín de las Tres Culturas

Dentro del Parque Juan Carlos I, situado junto al Campo de las Naciones e inaugurado en 1992, se encuentra este espacio ajardinado en el que se rinde un homenaje a la convivencia de las culturas cristiana, árabe y judía durante un tiempo en la historia de nuestro país.

Plano Jardín Tres Culturas Parque JCI

Se interpreta como un jardín de carácter autónomo pero integrado dentro del parque. Para ello se han reunido simbólicamente distintos elementos típicos de cada cultura, diferenciando cada lugar pero con nexos de unión. El objetivo es identificar los tres jardines pero a la vez quedar integrados en un todo común en el que el paseante no vea cambios bruscos al pasar de uno a otro. Los conceptos y significados espirituales y emocionales están presentes, tanto en las especies botánicas empleadas, como en los símbolos y volúmenes diseñados.

Se accede a ellos desde una plaza central, elevada, rodeada de un canal de agua que se extiende hacia los tres jardines, y dotada de unos hermosos ejemplares de palmeras.

El Jardín cristiano tiene forma cuadrada. Su entrada se encuentra coronada por una campana, instrumento que se empleo en las iglesias para llamar a la oración. Tiene un templete en el centro, austero y sencillo, desde el que parten dos paseos que se cruzan, dejando dibujado sobre el suelo el símbolo más claro del cristianismo.

Temple del Jardín cristiano. Foto: ABC

Se llama al conjunto “el Claustro de las Cantigas”, y para adornarlo se han elegido una serie de plantas y flores muy en consonancia con el mundo cristiano representado: lirios, rosas, plantas aromáticas como romero, laurel o lavanda. Cuatro pequeños estanques de agua completan el conjunto, devolviendo la forma cuadrada al círculo central que formaba el claustro.

Vista general del Jardín cristiano

A un paso, comienza el Jardín árabe o “Jardín de las Delicias”, con su pabellón central de arcos ojivales y ocho puertas desde las que pasar a este edén imaginario. De la fuente del centro del jardín nacen cuatro ríos -los que en el paraíso transportan agua, leche, vino y miel-, parte de cuyo líquido va a parar a algo tan árabe como unas albercas desde donde regar los huertos de naranjos, rosas y jazmines muy apreciadas y con mucho valor simbólico en la cultura islámica.

Jardín árabe. Foto: ABC

El tercer jardín es el judío, conocido como el “Vergel de Granados”,  nombre tomado del “Cantar de los Cantares”. Se encuentra rodeado por una muralla que parece como si estuviera en ruinas y que funciona como cierre de esta ciudad-jardín. Simboliza las murallas del templo de Jerusalén, empleándose para su construcción piedras auténticas de la zona donada por la Fundación Jerusalén. Dentro de ese recinto amurallado se dispone una fuente central en forma de caracol donde las aguas concluyen en un estanque, y crecen el granado, el mirto y los olivos.

Jardín judío. Foto: ABC

Parque Lineal del Manzanares

Es uno de los parques más modernos de nuestra ciudad. Sus obras de urbanización y acondicionamiento comenzaron a fines del 2000, transformando esta parte de Madrid en una zona de paseo y expansión. Tres elementos vertebran y unifican el entorno en su conjunto: el trazado del río Manzanares, un eje peatonal que atraviesa el parque en línea recta como alternativa al río y una trama ortogonal de caminos.

Vista del parque y “Dama del Manzanares”. Foto: ComiendoPipas.com

Haciendo un recorrido por este parque, de diseño vanguardista, nos podemos encontrar con una Plaza Verde -en forma de media luna-; el Paseo de los Sentidos, rodeado de numerosos y destacados árboles con una pasarela peatonal; plazas cuadradas con laberintos; dos fuentes con juegos de agua; la Pérgola; y la Atalaya, montaña de escombros que fue remodelada, disponiéndose sobre ella una escultura de Manuel Valdés que se le conoce como “La Dama del Manzanares”.

Dama del Manzanares. Foto: Wikipedia

Además de estos espacios, cuenta también con zonas de juegos infantiles, así como La Pradera, un césped de grandes dimensiones y el Parque del Belvedere.

Este entorno natural forma parte de un gran proyecto municipal que se prolongaba hasta llegar a la vecina Getafe, y que correspondía a un diseño muy estudiado realizado en el estudio del arquitecto Ricardo Bofill. Dificultades presupuestarias dejaron sus tres fases previstas en una sola. En sus terrenos se asienta la Caja Mágica, gran instalación deportiva dedicada al tenis y que fue diseñada por Dominique Perrault.

Recinto de la Caja Mágica

Parque Enrique Tierno Galván

Este entorno natural, como el lugar donde se ubica (al sur de Madrid), es de agradecido gusto verlo convertido en espacio de uso público, para sentir mejor la ciudad donde vivimos.  No está pensado tan sólo como un lugar para pasear tranquilamente sino que tiene un carácter multifuncional, con variedad de iniciativas y propuestas. Acoge conciertos, cines de verano, observatorios astronómicos, museos ferroviarios e incluso pruebas de modelismo acuático.

Este parque inició su andadura en 1986, siendo uno de los más grandes de nuestra ciudad, con 54 hectáreas de amplitud que debe su nombre al mítico alcalde. Desde el principio se le dotó de importantes infraestructuras destinadas al ocio y conocimiento científico. Precisamente coincidiendo con el mismo año de su apertura se abrieron al público las puertas del Planetario, cuyo objetivo es el de acercar a toda la ciudad el apasionante mundo del cosmos. El otro equipamiento de interés fue el IMAX, un cine de proyección avanzada en 3D y pantallas envolventes.

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Planetario de Madrid en el Parque Enrique Tierno Galván. Foto: spain.info/es/

No debemos olvidar la existencia de algunas esculturas interesantes como la realizada al alcalde Enrique Tierno Galván, situada en la parte superior del parque, cerca del Planetario, obra de Francisco López Hernández.

Para terminar, hablaremos un poco del diseño de sus espacios verdes y de su ajardinamiento. Se trata de una combinación de espacios naturalizados, praderas, estanques, equipamientos y estructuras de hierro y hormigón. Este parque es un inmenso pulmón, repleto de árboles, colinas verdes y estanques.

Todo él invita a la práctica del deporte, y está perfectamente condicionado para ello, con numerosas rutas para realizar en bici o corriendo. Pero lo más agradable que ofrece son sus verdes praderas, que prácticamente piden que alguien se tumbe en ellas a descansar, con el cielo de Madrid como su único techo.

Estanque del Parque E. Tierno Galván. Foto: Wegow.com

¿Has visitado alguna vez estos entornos naturales? Realmente Madrid tiene un encanto “natural” que sorprende a todo el que se acerca a conocerla.


Bibliografía 

  • ESTEBAN PENELAS, José Luis; ESTERAS MARTÍN, Emilio y SILBER BRODSKY, Myriam., “Parque de Juan Carlos I. Jardín de las Tres Culturas”, en Parques y Jardines de Madrid, Madrid, Ed. Doce Calles, 2001.
  • MEDIALDEA VEIGA, Sara., 500 ideas para descubrir Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, 2015.
  • SENDARRUBIA LÓPEZ, José María., Descubre los parques de Madrid. Guía para conocer la cara más amable de la ciudad. Madrid, Ediciones La Librería, 2016.