PARQUES Y JARDINES DE MADRID (IV): Jardines del Museo Sorolla, Casa Museo de Lope de Vega y Centro de Arte Reina Sofía

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La ciudad de Madrid cuenta con gran número de jardines, unos más conocidos que otros, cuya tipología es de lo más diversa. En esta entrada vamos a conocer unos que se encuentran ocultos entre los muros de nuestros museos y que en el pasado sirvieron de hospitales o residencias de personajes ilustres, pintores, aristócratas y escritores.

Al pasear  por ellos, verás como te trasladan a otra dimensión, sintiendo todo el encanto de su época. Además de disfrutar del jardín, tendrás la oportunidad de conocer su museo. En esta ocasión quiero acercaros a tres entornos únicos y muy especiales como son los jardines del Museo Sorolla, Casa Museo de Lope de Vega y el Museo Reina Sofía.

El jardín del Museo Sorolla

El jardín del Museo Sorolla se encuentra en la Calle General Martínez Campos 37. Inspirado en los Reales Alcázares de Sevilla y en el Generalife de Granada, es sorprendente encontrar en una zona tan céntrica de Madrid un frondoso jardín de estilo andaluz fundido con motivos de inspiración italiana.

Todo el vergel que rodea la vivienda, construida entre 1910 y 1911 por propio pintor como residencia propia, refleja el gran interés que puso Sorolla en la organización y disposición del mismo. En él vemos una relación muy estrecha con los jardines históricos que había ido conociendo el pintor tras sus viajes por España e Italia.

Joaquín Sorolla. Diseño para su jardín. 1910. Museo Sorolla

Se trata de un jardín creado por y para su propio dueño y familia, un espacio natural ejecutado siguiendo sus diseños, con un fuerte sentido historicista.

Distribuido en tres espacios, la vegetación y el agua son los grandes protagonistas, además de dotarlo con esculturas de carácter clasicista, de artistas conocidos como Miguel Blay, Josep Clarà, Mariano Benlliure y su hija Elena. Al mismo tiempo, el jardín cuenta con setos de boj que separan los diversos ámbitos. Este entorno de inspiración clásica, al que se une una gran influencia hispano-árabe, se hace muy pronto presente en la utilización de cerámica en estanques, bancos y pavimentos.

Sorolla sentía una especial admiración por Andalucía. En numerosas ocasiones pintó sus pueblos y paisajes, así como numerosas vistas de los más bellos rincones que encontró en los jardines de la Alhambra o del Alcázar de Sevilla, entre otros.

De hecho, en el caso de Sevilla, su fuente de inspiración se verá incrementada con la presencia del banco de azulejos de manufactura moderna de Triana, con el tema del Plus Ultra como tema predominante.

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Escalera de acceso al Museo Sorolla

Casa Museo de Lope de Vega

“Mi casilla, mi quietud, mi huertecillo y estudio”. Así era como definía Félix Lope de Vega su vivienda, una construcción que, aunque muy reconstruida hoy en día, aún podemos visitar. Este entorno tan especial es nuestro próximo destino.

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Jardín de la Casa Lope de Vega (Vista general)

Instalada en el barrio de las Letras, en la calle Cervantes nº 11, nos situamos en un entorno que nos transporta directamente al Siglo de Oro Español, momento de gran esplendor de las letras españolas gracias a la reunión de talentos como Cervantes, Quevedo, Góngora en varias viviendas del entorno. Una parte de aquella sociedad y de aquel estilo de vida se recrea, de forma sorprendente, en esta casa museo construida hacia 1578 y que Lope de Vega habitó en sus últimos años de vida, los que fueron desde 1610 hasta 1635.

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Vista de una de las estancias de la casa Lope de Vega

La casa fue adquirida a cambio de 9000 reales. Y aunque la mayor parte de lo que podemos ver en la visita guiada es una reproducción de la vivienda que ocupó nuestro protagonista, sin embargo hay una parte que se ha mantenido más pura, la que tiene que ver que su jardín con una vegetación que busca el silencio y el anonimato.

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Detalles de la vegetación distribuida entorno al jardín

Para acceder a este espacio natural no es necesario reservar cita sino que su entrada es gratuita. En él nos encontramos con un lugar afable y cercano que cuenta con el único elemento de toda la vivienda que se ha mantenido intacto desde tiempos del escritor, el pozo.

Vista del pozo y parte de su entorno natural 

Sus paredes cubiertas por enredaderas, sus macetas colocadas en el suelo, cada detalle es único. En este entorno Lope de Vega buscaba tranquilidad, mientras cuidaba las hortalizas y frutas que cultivada, quizás queriendo poner algo de pausa a una intensa vida.

Es posible que de la intimidad y silencio que nos transmite, el propio dramaturgo, lograse su fuente de inspiración necesaria para escribir obras como Fuenteovejuna  o El perro del hortelano.

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Retrato de Lope de Vega. Autor: Anónimo (hacia 1650) 

Hoy en día esa paz solo se ve interrumpida por las personas que vienen a visitarlo, queriendo conocer en persona ese retazo de nuestra historia. Pequeño pero intenso, cualquier época del año su visita nos proporciona un gratificante viaje al pasado.

Jardines del Centro de Arte Reina Sofía

El Centro de Arte Reina Sofía es, junto al Museo del Prado y el Museo Thyssen un referente dentro del conocido “Triángulo del Arte” que mueve cada año a miles de turistas a visitarlos. En este sentido, es un punto de encuentro mundial en el arte contemporáneo por cobijar en sus salas obras de gran relevancia como el Guernica de Pablo Picasso, Figura en una ventana de Salvador Dalí, La botella de anís de Juan Gris, o Caracol, mujer, flor, estrella, de Joan Miró, entre otras muchas que podemos admirar. Aunque su colección permanente se inauguró en 1992, desde dos años atrás ya venía ofreciendo muestras temporales.

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Fachada principal del Centro de Arte Reina Sofía

Sin embargo, la vida de su edificio debemos situarlo varios siglos atrás, cuando albergó el antiguo Hospital general (más tarde de San Carlos), mandado construir en un primer momento por Felipe II en el siglo XVI. Una función que estuvo desempeñando hasta 1965. Desde esta fecha en adelante, el lugar ha experimentado muchos cambios, restauraciones y ampliaciones de todo tipo, con una idea clara de mantener su esencia y elemento que ahora nos va a ocupar. Se trata de su jardín situado en lo que fue el patio central del hospital, con una superficie aproximada de más de 4500 metros cuadrados.

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Detalle del jardín en el claustro del Museo

Sus paseos son un reducto de paz y descanso que, además, permiten contemplar magnificas esculturas de Joan Miró y otras obras de Eduardo Chillida o Alexander Calder. El jardín original fue construido por Francisco Sabatini, autor también del edificio, hacia 1790. Fue reformado en 1850 y, tras sucesivas rehabilitaciones, este es el jardín que permanece. Desde su construcción cuenta con dos espléndidas fuentes neoclásicas que se han integrado en el jardín actual.

Su planta rectangular, con numerosos árboles, fuentes y bancos, hacen de él un lugar digno de ser visitado en Madrid. El acceso al jardín es gratuito, así que no es necesario pagar entrada alguna. Su único requisito es tener ganas de conocer este espacio diferente en pleno centro de la ciudad.

Te invito a que visites estos jardines. De hecho, desde el primer momento los visitantes se sienten enseguida atraídos por estos recintos naturales, remanso de paz, un lugar para descansar, leer, así como poder respirar los olores de toda su vegetación. 

Estos espacios únicos e íntimos, lleno de evocaciones románticas, nos hacen pasar, en poco tiempo, desde una ruidosa calle de Madrid a un entorno que parece perdido en otro tiempo.


Bibliografía