ESTATUAS Y MONUMENTOS DE MADRID (II): El Paseo de Recoletos

Fuente - Paseo de Recoletos

Una vez iniciado el recorrido por el Paseo del Prado, vamos a continuar por el Paseo de Recoletos. Nos encontramos en una avenida cuyos 700 metros ascienden de sur a norte, desde la Plaza de Cibeles a la Plaza de Colón, formando parte de los bulevares del eje central de Madrid, que se prolonga al norte como Paseo de la Castellana, y al sur como Paseo del Prado. A lo largo de su existencia se le ha conocido también como Prado de Recoletos, Prado Nuevo y paseo de Copacabana. Fue incluido en el catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés del Ayuntamiento de Madrid, en el Plan general de Ordenación Urbana de 1997, por su interés histórico-artístico.

El que fuera Prado de Recoletos ya existía como paseo a comienzos del siglo XVII, con un ordenado y doble arbolado que podemos contemplarlo en el plano más antiguo de la ciudad de Madrid, el de Antonio Mancelli, de 1623.

Paseo de Recoletos. Foto: Arte en Madrid

Su origen se encuentra en el barranco que se formaba por el arroyo de la Fuente Castellana, que lo surcaba, y como continuación del antiguo paseo del Prado Viejo de San Jerónimo y su prolongación hasta la Puerta de Atocha (en lo que actualmente constituye el Paseo del Prado).

Calle de Alcalá y Paseo del Prado. Foto: Arte en Madrid

El conjunto fue uno de los proyectos incluido en las reformas urbanas llevadas a cabo durante el reinado de Carlos III en la zona norte de madrid, pero no se llegaría a terminar hasta los últimos años del reinado de su nieto, el rey Fernando VII. Con el tiempo se convertiría en el principal lugar de encuentro y ocio de los madrileños que sigue perdurando hasta nuestros días.

Tanto el paseo como la calle toman el nombre del desaparecido convento de recoletos de San Agustín que estaba situado en el lugar ocupado hoy por el palacio del Marqués de Salamanca, construido en 1855 por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer uno de los palacios más bellos en su época, ocupado hoy en día por la Fundación BBVA.

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Vista del paseo con el convento de los Recoletos, hacia 1820, óleo sobre cobre.  Obra de Giuseppe Canella.  Foto: Pasión por Madrid

El convento de Recoletos fue fundado en 1592 por doña Eufrasia de Guzmán, marquesa de Terranova. En 1595 los agustinos tomaron posesión del monasterio aunque la iglesia, obra de fray Juan de Nuestra Señora de la O, no se terminó de construir hasta 1620 porque la marquesa, por diversos pleitos familiares, no pudo terminarla. Se concluyó gracias a fray Pedro Manrique, provincial de Castilla, y fue ornamentada gracias a los marqueses de Mejorada, Pedro Fernández del Campo y su esposa, Teresa Salvatierra, los cuales pidieron ser enterrados en ella.

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En el interior de la iglesia destacaba sobre todo la capilla de Nuestra Señora de Copacabana, cuya imagen era una copia de la que existía en Perú. Los numerosos y valiosos cuadros y alhajas que tenían los padres desaparecieron durante la Guerra de la Independencia, pues los franceses lo utilizaron como cuartel.

El convento de los agustinos recoletos fue derribado con la desamortización de Mendizábal en 1836 y en su lugar se construyó, entre los años 1846 y 1855, el citado palacio del Marqués de Salamanca. En la huerta del convento se abrieron las calles del Cid, Gil Santivañez y Recoletos. Años más tarde, en 1867, se construiría el Museo Arqueológico Nacional y, en 1892,  la Biblioteca Nacional.

En este convento vivió sus últimos años y murió en 1648 el escritor y diplomático, Diego Saavedra Fajardo. También vivió y murió el arquitecto fray Lorenzo de San Nicolás, hijo de fray Juan de Nuestra Señora de la O, arquitecto que construyó la iglesia del convento como se ha dicho, y que ingresó en la orden después de enviudar.

Actualmente, el paseo cuenta con una ancha mediana central peatonal, entre jardines, estatuas, fuentes o terrazas de establecimientos antiguos como el Café Gijón y otros más recientes como la Terraza Recoletos o el Café El Espejo. Así también jalonan el paseo, palacios, viviendas e incluso alguna iglesia como la de San Pascual, todos ellos edificados en el siglo XIX.

Aunque de menor longitud que el paseo del Prado y la Castellana que lo flanquean, sin embargo contiene una amplia muestra de estatuas y monumentos escultóricos.

Seguido a la pequeña ría que lo adorna, nos encontramos con un reloj solar de metal que tiene marcados los cuatro puntos cardinales y los signos del Zodíaco. Todo él se asienta sobre un cilindro de granito.

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Foto:  relojesdesol.wordpress.com

Un poco más adelante, se encuentra la estatua en bronce del dramaturgo, poeta y novelista Ramón del Valle Inclán (1866-1936), realizada en 1972 por el escultor Francisco Toledo Sánchez.

Valle Inclán. Foto: Relatos, poemas y otras yerbas

En la acera contraria nos encontramos con una pequeña escultura dedicada a los lectores en un monumento de los libreros como homenaje al libro y a sus creadores; y a su espalda una lápida de la Junta Municipal del distrito de Salamanca conmemorando el XXX aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño.

Los lectores. Foto: Wikipedia

Precisamente a la derecha de ambos monumentos, llegamos a la Biblioteca Nacional de España, dedicada a conservar una importante y destacada colección de manuscritos, libros, incunables, fotografías, planos, mapas, etc. de incalculable valor.

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La decoración no arquitectónica de la fachada se compone de seis estatuas y once medallones. En un primer plano encontramos las estatuas del rey Alfonso X el Sabio y la de San Isidoro, ambas de José Alcoverro. En un segundo plano, junto a las puertas, están, de izquierda a derecha, las de Antonio de Nebrija, de Nogué, la de Luis Vives, de Carbonell, la de Lope de Vega, de Fuxá y la de Miguel de Cervantes de Vancell.

Frente a la Biblioteca Nacional encontramos dos obras de diferentes temáticas y estilos. Por un lado tenemos el monumento a Juan Valera, escritor de ensayos, teatro e historia, realizado por Lorenzo Collaut-Valera, sobrino del escritor, y cercano a éste la escultura de Andrómaca, que representa a la viuda de Héctor, en una actitud de gran dramatismo, obra de José Vilches, realizada en 1853.

Acaba el paseo de Recoletos en la plaza de Colón, en cuyo centro se sitúa el monumento a Cristóbal Colón, realizado entre 1881 y 1885 por Arturo Mélida y Jerónimo Suñol e inaugurado en 1892.

Monumento a Cristóbal Colón. Foto: Wikipedia

Originariamente el monumento estaba ubicado en el centro de la plaza, pero en 1973, a causa de los trabajos de remodelación de la misma, se trasladó al extremo derecho de los jardines del descubrimiento hasta el año 2009, en el que el Ayuntamiento de Madrid, dentro de las obras de remodelación del eje Prado-Recoletos, devolvió la columna y la estatua del Almirante a su ubicación original en el centro de la rotonda del Paseo de la Castellana.

Monumento a Colón (detalle). Foto: Baúl del Arte

¿Conocías la historia de este Paseo? ¿y de su convento de agustinos recoletos? Descubre todo lo que esconde este entorno. 

 


Bibliografía 

  • FERNÁNDEZ PEREANTÓN, Luis Manuel., Estatuas y monumentos de Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, 2015.
  • GEA ORTIGAS, María Isabel., Guía visual del Madrid desaparecido. Madrid, Ediciones La Librería, 2015.