ESTATUAS Y MONUMENTOS DE MADRID (I): El Paseo del Prado

La ruta que hoy vamos a realizar nos va a llevar al paseo del Prado. Nos encontramos en el jardín histórico urbano más antiguo de Madrid, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y uno de los bulevares más importantes.

Junto con los paseos de la Castellana y Recoletos, que se extienden al norte, conforma uno de los principales ejes viarios de la ciudad, conocido como eje Prado-Recoletos, al conectar la zona septentrional de la misma con la meridional.

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Plano del eje Prado-Recoletos. Fuente: Blog aaaaarte

Su origen data de la época de Carlos III, cuando se reformó el prado que allí había para transformarlo en un paseo. La idea fue promovida por el Conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla, iniciándose los trabajos en 1767. Se trataba de integrar de forma unitaria los fragmentos dispersos del espacio de transición entre la ciudad y el conjunto palatino del Buen Retiro, mediante la creación de un espacio circoagonal limitado y embellecido por fuentes, estatuas y vías arboladas.

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El palacio del Buen Retiro y su entorno. Foto: Wikipedia

La ordenación urbanística del paseo corrió a cargo de José de Hermosilla, el cual diseñó una planta longitudinal, con grandes fuentes que le aportaron personalidad en su conjunto: Neptuno, Apolo y Cibeles. Las fuentes y los elementos decorativos fueron proyectados por Ventura Rodríguez, trabajando en las esculturas lo más reconocidos escultores del momento.

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Fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo. Foto: Blog pormiamoralarte

Sin embargo, Carlos III no se conformó con la apertura del Paseo, sino que lo ennobleció con edificios neoclásicos, convirtiéndolo en una zona científica, símbolo de la Ilustración y, más tarde, zona de paseo de los madrileños. Mandó construir el Gabinete de Historia Natural (hoy Museo del Prado) y el Observatorio Astronómico, en el Retiro próximo. Fundó el Jardín Botánico y también mandó levantar la Fuente de la Alcachofa en Atocha y las cuatro fuentes delante del Jardín. Frente a éste, se construyó la Platería de Martínez, completándose así una espectacular reforma de este borde de Madrid.

De la época de la creación de este paseo, aunque destinados inicialmente a residencias particulares, son el palacio de Buenavista, en la intersección de la calle Alcalá con la plaza de Cibeles, y el palacio de Villahermosa (que acoge hoy el Museo Thyssen-Bornemisza), en la esquina de la Plaza de las Cortes con el paseo del Prado.

Palacio de Villahermosa. Foto: Ciberviaxes

Del siglo XIX son el palacio de Linares y el Banco de España, siendo en el siglo XX cuando se construyen el Palacio de Comunicaciones (sede actual del Ayuntamiento de Madrid) y los edificios de los hoteles Ritz y Palace.

Sin embargo, los espacios que más han ejercido, y siguen siendo más influyentes en el entorno, son el Jardín Botánico y el Museo del Prado. El primero fue creado -como ya indicamos- por Carlos III en 1781 y alberga plantas de Europa, América y del Pacífico. En el interior de este Jardín se encuentra la estatua de Carlos III.  Se trata de una escultura de bulto redondo, muy realista, en la que se representa al monarca. Está vestido con armadura y manto, sujeto éste a la cintura con la mano derecha, mientras con la izquierda sostiene un báculo. En su base y en la parte posterior aparece la inscripción incisa: ME HIZO D. ALFONSO BERGAZ TEN. DIRECTOR / DE LA R.l ACADEMIA DE S. FERNº / EN M. AÑO DE 1783.

Carlos III. Foto: Real Jardín Botánico (CSIC)

El Museo del Prado es uno de los más importantes de España y del mundo dedicado a la pintura. Contiene obras maestras de Velázquez, El Greco, Murillo, Ribera, Rafael o Goya, entre otros. Junto al Museo Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemizsa conforman el llamado Triángulo del Arte, una oferta cultural que cada día nos acerca a todos a este entorno único.

Al llegar a las Cuatro Fuentes, situadas entre el Jardín Botánico y el Museo del Prado, se encuentra la estatua de Murillo.

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Estatua de Murillo. Foto: monumentamadrid

Representa al pintor de cuerpo entero, pretendiendo conseguir la máxima fidelidad. Aparece en actitud relajada, la pierna derecha sobre un pequeño escalón, la mano derecha sujetando un pincel y la capa y la izquierda apoyada sobre un pilar, donde está la paleta y un boceto. Su autor es Sabino de Medina Peñas.

Un poco más adelante, precisamente en la fachada principal del museo se encuentra la estatua de Diego Velázquez.

Estatua de Diego Velázquez. Foto: Blog Mirador Madrid

Se trata de una figura de cuerpo entero, sedente y de bulto redondo del pintor, ataviado con sus signos que reflejan su naturaleza: la paleta, pinceles y tiento de su oficio y la espada y capa recogida en el respaldo del asiento. La imagen es fiel a los retratos que se conservan del artista. En la base y a la derecha aparece la inscripción yuxtapuesta con el nombre del autor A. MARINAS y a la izquierda la del ejecutor: MASRIERA Y CAMPINS / FUNDIDORES –BARCELONA.

Una vez pasada esta fachada principal, y  situada en la escalera de doble ramal que salva el desnivel existente entre la explanada norte del Museo del Prado y la calle Felipe IV, se encuentra la estatua de Francisco de Goya.

Francisco de Goya. Foto: monumentamadrid

La talla del pintor es de bronce, y se le representa vestido a la moda de principios del siglo XIX. Su autor es Mariano Benlliure el cual dejó patente su gran fuerza creativa a través del magistral modelado, creando extraordinarios efectos de claroscuro. El pedestal, realizado en mármol, es de gran originalidad pues muestra una selección de sus obras maestras, como algunos fragmentos de los “Caprichos” y “La maja desnuda” tallada en altorrelieve, cuya posición horizontal equilibra la composición del monumento. Sobre este genial escultor, ya tratamos su vida y obra en una entrada publicada en el blog.

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Francisco de Goya (detalle del pedestal). Foto: monumentamadrid

Ubicada en los jardines del Museo del Prado, a la espalda del Edificio Villanueva, a media altura en la ladera que sube hacia la Iglesia de San Jerónimo el Real, se encuentra la estatua de Un Pintor para el Prado. Su autor es Julio López Hernández, donada en propiedad al Museo del Prado por la Fundación Juan March.

Un pintor para el Prado. Foto: monumentamadrid

Se trata de una figura de bulto redondo, fundida en bronce, que representa a un hombre joven que porta todos los instrumentos para una jornada de pintura al aire libre. De tamaño algo superior al natural, y esbeltas proporciones, la figura se trabaja con gran detalle, siendo el estudio anatómico quizás algo más sumario, consiguiendo en todo caso un resultado final de remarcable realismo.

Para terminar, incluimos dos monumentos de especial interés: el primero entre las calles Felipe IV con Moreto, se trata del monumento a María Cristina de Borbón, obra también de Mariano Benlliure, y, frente al museo, el dedicado a Eugenio D’Ors, escritor, periodista y filósofo catalán, que fue uno de los fundadores del Instituto de España y miembro de la Real Academia Española y la de Bellas Artes de San Fernando. Esta obra es de Cristino Mallo y Federico Marés.

Grandes obras escultóricas nos encontramos en este Paseo del Prado donde se reúne una destacada muestra de estatuas y monumentos.

Os invito a que las visitéis conmigo, y para ello podeis pinchar en este enlace.

 


Bibliografía 

  • FERNÁNDEZ PEREANTÓN, Luis Manuel., Estatuas y Monumentos de Madrid. Madrid, Ediciones La Librería, 2015.
  • GAMAZO RICO, Rufo., Siempre “La memoria impuesta”. Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 2003.
  • REYERO, Carlos., La escultura conmemorativa en España. 1820-1914. Madrid, Cátedra, 1999.